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SERIENUEVA-ALMAS ASESINAS/rondaba el año 2038.../serie de 5 temporadas

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20/08/2010 23:39
nueva serie
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ALMAS ASESINAS

blog de la serie(https://blogs.formulatv.com/miserie-osc/)

organizacion secreta del crimen-internado valle seco.(OSC)
organización secreta de la justicia-internado aureola.(OSJ)

en el año 2038 existe una organización creada para el mal.
una organización que no se sabe desde cuando descienden sus orígenes 1700, 1800, 1900...la fecha se desconoce.
Esta organización se denomina como la organización secreta del crimen, solo los que han pertenecido alguna vez a ella saben de su existencia.
esta organización vive oculta y repartida por todos los continentes del planeta tierra, con academias especializadas en expertos en materias solo diseñadas para la maldad.
esta organización está muy avanzada en tecnologías, e inteligencia en cada uno de sus miembros, van más de 10 años en informática e ingeniaría con el resto del mundo.
Son capaces de crear máquinas que curen enfermedades desconocidas e incluso de crear ellos mismos esas enfermedades. Allá por el año 1985 fue cuando se empezó a construir un internado, en el pueblo valle seco, un internado que se utilizaría como tapadera para atraer a los infantes y adolescentes a pertenecer a esa organización y trasmitirles la educación como asesinos, timadores y ladrones profesionales desde niños. Hoy en día, en el año 2038 ese internado sigue abierto, recibiendo alumnos todos los días, pero muy recientemente hace 20 años, que uno de sus miembros abandonó esa organización y consiguió crear otra organización en torno a la bondad.
La organización secreta de la justicia, que solo lleva construido desde hace 3 meses y medio su propio internado, utilizado con el mismo fin que el internado valle seco, llevando por nombre el internado aureola, y dirigido por el anterior ex-director del internado enemigo durante 8 meses, Germán Puertas, tataranieto del fundador de la organización del crimen.
Si quieres conocer los secretos de la OSC, adelante, empieza a leer, esta es su historia...


Visita el blog si quieres leer una descripción detallada de todos los personajes...

blog de la serie(https://blogs.formulatv.com/miserie-osc/)

titulos capitulos por temporadas

PRIMERA TEMPORADA

1.Justicia.

2.recuerdos.

3.mosquitos.

4.lava.

5.averiguaciones.

6.mazmorras.

7.exconvictos.

8.infiltrada.

9.intrusos.

10.enamorados.

11.despedida.

SEGUNDA TEMPORADA
1.celos.

2.cancelación.

3.adicción.

4.obsesión.

5.emboscada.

6.bacanal.

7.debilidad.

8.advertencia.

9.epidemia.

10.gravedad.

11.celebración.

TERCERA TEMPORADA
1.temores.

2.deseos

3.maldecidas

4.solución

5.identidades

6.catástrofe

7.irresistible

8.festival

9.filmación

10.ritual

11.trampa

CUARTA TEMPORADA

1. Reinado

2. Vivo

3. Memoria

4. Ataque

5. Ruptura

6. Bailarinas

7. Pecado

8. Confesiones

9. Guerra

10. Abandono

11. Sacrificio

QUINTA TEMPORADA

1.crueldad

2.cambio

3.atracción

4.emociones

5.romances

6.aniversario

7.amenazas

8.extranjero

9.adultos

10.dramas

11.respuestas



LAS 5 TEMPORADAS COMPLETAS CON FINAL RESUELTO
#121
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16/10/2010 16:34
Fabián se quedó abatido dentro del dormitorio.
Al salir Azucena se cruzó con Manuela que entraba por la puerta en ese mismo instante, pero tenía los ojos tan llenos de lágrimas, que no veía bien y no se dio ni cuenta de que era ella y siguió caminando.
Manuela entró al cuarto y vio a su marido.
Manuela: qué? has hablado con mi hermana? me he cruzado en el pasillo con ella y ni me ha saludado, no se lo ha tomado muy bien ¿verdad?
Fabián: no ¿cómo querías que se lo tomará eh?
Manuela: es que mi hermana no sabe elegir a los hombres, primero Germán y ahora Diego ¿no podía haber elegido alguien más normalito? ¿alguien más como tú?
Fabián miró a su mujer un poco serio por lo que acababa de decir.
Manuela: olvídalo, no debería haber dicho eso, a veces se me olvida lo que sucedió entre Azucena y tú antes de que nosotros dos nos comprometeríamos.
Fabián: tranquila, no pasa nada, en realidad entre Azucena y yo nunca sucedió nada, la única mujer con la que quiero estar es contigo.
Fabián se acercó a Manuela y la besó en los labios.
Fabián: la operación de Diego ha ido bien?
Manuela: no, ha ido fatal, de eso venía a hablar contigo ahora mismo, tu padre le está volviendo a operar en estos mismos instantes pero para devolverle toda la memoria no para limpiársela.
Fabián: no te entiendo.
Manuela: que a lo mejor la charla con mi hermana te la podías haber ahorrado, tu padre le ha hecho miles de pruebas a Diego y todas han dado negativo, verás no tiene explicación médica pero... tras la operación de limpieza de memoria...
Fabián: qué, qué ha pasado?
Manuela: que Diego se ha olvidado de todo, de como se llamaba, de quién era su madre, de que hacía en este colegio, de todo, menos de Azucena, a ella la recordaba a la perfección.
Fabián: y eso cómo puede ser? mi padre no comete errores!
Manuela: es que no ha sido un error, tu padre lo ha repasado todo una y otra vez, le ha hecho miles de pruebas, y pasa lo mismo que en el caso de Azucena, que tampoco se puede explicar como pueda seguir viva aún teniendo en su cuerpo desde los 2 años inyectada una doble dosis de la formula de la superfuerza, pues con Diego sucede lo mismo, es una excepción, no existe manera posible de que se olvide de Azucena. Yo ya no sé que hacer.
Fabián: yo sí, enfrentarnos todos a Jorge, y si él quiere matarnos, pues que nos maté pero a todos juntos. ¡Esto es una locura! cuando Jorge abrió la casa de masajes para Azucena ella tenía 21 años, y ahora tiene 35. Azucena lleva 14 años vendiendo su cuerpo a cambio de dinero. No sé lo que pretende Jorge con esto, pero la casa de masajes queda cerrada desde hoy y si Jorge no está de acuerdo, ¡pues habrá que matarle!-dijo él sacando una pistola y cargándola de balas.
Varias horas después... Diego recuperado de la operación de devolución de memoria, estaba en la calle frente al coche azul celeste de Azucena.
Dentro del coche estaba sentado Segismundo.
Con Diego y Azucena estaban Manuela, Fabián y sus hijas Esmeralda y Rubí.
Diego y Azucena se estaban besando.
Azucena: seguro que te encuentras bien mi amor?
Diego: de maravilla, ahora que te tengo a mi lado sé que nada va a ir mal.
Azucena y Diego se besaron.
Esmeralda se metió un dedo en la boca haciendo gestos como si quisiera vomitar, y después se tapó los ojos con las manos y le dijo a su hermana Rubí.
Esmeralda: Rubí anda, avísame cuando ya no se estén besando para no morirme del asco.
Rubí: ya.
Esmeralda se destapó los ojos y miró de mala leche a su hermana gemela, al comprobar que Diego y Azucena seguían pegados el uno sobre el otro.
Esmeralda: mentirosa!
Y Rubí se rió por lo bajo, tapándose con la mano la boca.
Diego al fin se separó de Azucena, se subió al coche para conducirlo.
Y Diego lo arrancó, llevándose a Segismundo lejos del internado.
Manuela: donde piensa esconder a mi suegro Diego?
Azucena: en la casa de masajes, ahora estará cerrada de cara al público, con las puertas y las persianas bajadas, nadie sabrá que hay gente dentro viviendo, allí hay una cama caliente, una nevera, ducha y jacuzzi, incluso una sauna. No te preocupes que él estará bien, además que solo es por unos días, hasta que se le pasé el ataque maniático a Jorge.
Fabián: Azucena, tú estás convencida de que quieres seguir con Diego?
Azucena: no yo no, pero ya lo está él por los dos.
Manuela: Jorge es el peor de los hombres que he tenido la desgracia de conocer, ¿cómo se atreve a amenazar a un anciano indefenso? ojala que tú cuando te enamores de alguien Rubí, sepas elegir bien, y no elijas a nadie que se parezca a Jorge.
Rubí: Jorge es un hombre muy varonil, de vez en cuando mete la pata en algo, pero aún así nadie le puede quitar esa labia y esa manera tan peculiar suya que tiene para pedir las cosas.
Manuela: Rubí, qué dices?
Rubí: nada, nada, que yo enamorarme de alguien como Jorge? por favor, ni que estuviera loca!
Manuela miró un poco extrañada a su hija.
Rubí le guiñó el ojo a su hermana gemela Esmeralda y Esmeralda le devolvió el guiño.
Varias horas después... Azucena se presentó delante de Jorge, en su despacho.
Jorge: Azucena, tú sola por aquí? que raro! y tu querido noviecito donde está? cambiándose los pañales?
Azucena: ha ido a llevar a Segismundo a un lugar seguro, ahora ya no podrás hacerle daño.
Jorge: ¿o sea que sigues empeñada en cerrar la casa de masajes y dejar todos tus negocios externos a este internado?
Azucena: sí, ahora lo más importante para mí es Diego.
Jorge: supongo que eres consciente de que si lo dejas todo, solo cobraras por tu trabajo como profesora, y ya no dispondrás de tanto dinero como hasta ahora.
Azucena: vuelvo a repetir, ahora lo más importante para mí es Diego.
Jorge: de acuerdo, dile entonces a tu novio cuando regresé de esconder al viajales, que vaya a la sala de conferencias, allí estarán todos los directivos de la organización secreta del crimen, todos los alumnos apuntados al programa de estudios, todos los apuntados también al programa de asesinos a sueldo. Ya sabes que normalmente hacemos conferencias y reuniones semanales en hoteles, o casas privadas pero también utilizamos a veces la sala de conferencias del internado. Que Diego se suba al estrado y le expliqué a todo el mundo porque ya no puedes acostarte con ellos. Los estudiantes de este colegio ya se enteraron gracias a las cintas de video que yo mismo repartí, en donde las mascotas espías del internado dirigido por mi hermano os pillaron en plena faena. Pero ahora falta la gente que sabe que existe el internado pero vive fuera de él, hacer vuestro noviazgo oficial en esa conferencia, y todo quedara cancelado de una vez y para siempre.
#122
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16/10/2010 16:35
Azucena miró a Jorge sonriendo.
No podía creerse que eso estuviera pasando de verdad.
Algunos minutos después, en la sala de conferencias del internado, repleta y a rebosar de gente, Diego estaba frente al micrófono.
Diego: hola, ¿se me escucha bien? creo que sí, voy a empezar a hablar. La verdad es que no sé muy bien que decir, supongo que podía daros aquí un largo y conmovido discurso sobre el amor y sobre lo mal que se vive sin él, pero... tampoco es plan de ponerse melancólico, así que... creo que todo lo que quiero deciros se resume en una única frase. Azucena ¿subes conmigo aquí arriba?
Azucena se quedó por un momento sorprendida, pero finalmente subió al lado de Diego.
Diego: bien, creo que todos los aquí presentes conocéis de sobras a Azucena Terrón, ¿veis a esta mujer? ¿la veis bien? pues escucharme, porque mirarla de lejos es lo único que vais a poder hacer de ahora en adelante, porque Azucena ahora y por siempre...¡es toda mía!
Y Diego cogió por la cintura a Azucena y la besó delante de todos.

FIN DEL CAPITULO 13
#123
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17/10/2010 22:04
muy pronto el capitulo 14 de la organización secreta del crimen.
#124
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23/10/2010 20:15
CAPITULO 14
TERCERO DE LA SEGUNDA TEMPORADA

ADICCIÓN

Esa noche en el internado aureola.
Dentro del despacho del director, estaban Germán Puertas, Julia Almo, Nuria Destino. (los tres fundadores de la organización secreta de la justicia) junto con Alfonso Metro, (el jefe de obras que se encargó de la construcción del internado aureola).
Estas 4 personas estaban interrogando a una de las alumnas, Tamara Metro.
Ella vestía el uniforme oficial de la organización, blanco y faldita azul marino.
Germán: te lo voy a preguntar una vez más por última vez Tamara ¿donde están tu hermana y Miguel? dónde?
Tamara: no lo sé! no lo sé! dejarme en paz! yo no sé nada!
Julia Almo: Delfina y Miguel llevan desaparecidos desde la noche pasada, hace más de 24 horas que no sabemos nada de ellos. Miguel era tu novio hace poco, y Delfina es tu hermana. ¡No puede ser que no sepas nada sobre ellos!
Tamara: yo... no quiero que me lancéis al volcán de la justicia! por favor no me sacrifiquéis!
Nuria: tu padre es amigo nuestro, si dices la verdad, nadie te lo tendrá en cuenta.
Tamara: yo... yo... no sé dónde están... en serio tenéis que creerme, no lo sé!!
Germán: en este cajón había un cinturón teletrasportador que ya no está ¿tampoco sabes qué ha pasado con él?
Alfonso Metro: hija, por favor habla, por lo que más quieras, habla, tu hermana en estos momentos podría estar muerta. y Miguel también, habla!! no me hagas avergonzarme de ti como padre.
Tamara: está bien, os lo contaré todo, pero prometerme que no me lanzareis al volcán de la justicia, por favor prometérmelo.
Germán: sino hubiera sido por tu padre, el internado aureola nunca se hubiera podido levantar, así que... sí, te doy mi palabra de honor que digas lo que digas, vas a seguir viva.
Tamara: Miguel quería matar a Diego Marremo, por celos, estaba muy enfadado, él robó un invento de los laboratorios, los guantes rocosos, y se coló en el internado valle seco disfrazado de estatua. Él me contó su plan, me dijo que haría lo que fuese porque Diego Marremo estuviese muerto.
Germán: entonces es allí donde se ha ido Miguel? al internado valle seco?
Tamara afirmó con la cabeza.
Julia Almo: y Delfina? qué ha pasado con ella?
Tamara: yo... no quería que Diego muriera ¿os podéis imaginar como se va a sentir Jessica si se entera que he permitido la muerte de su hijo? Julia, tú también tienes hijos, hasta hace un tiempo estaban en la organización secreta del crimen, a Diego también podemos sacarle de allí.
Germán dio un golpe con la palma de la mano abierta contra la mesa muy cabreado.
Germán: el caso de Manuel Lomo y Diego Marremo son muy distintos, Diego pudo elegir hace unas semanas venir por su pie a esta organización, y decidió quedarse en la otra. Sin embargo Manuel se escapó él solo desafiando incluso a los guardias de las mazmorras y a su propio padre, por venir aquí y estar con su madre. Diego te sedujo con el único objetivo de prepararte una trampa y matarte, es seguramente lo que hará si descubre que estás viva.
Tamara: él ya sabe que estoy viva, le escribí una nota, una nota que le entregó Delfina, espero, eso fue lo que pasó con Delfina, le dije que te robara el cinturón teletrasportador y usara tu maqueta de madera de la organización secreta del crimen, yo la envié para que avisará a Diego del ataque de Miguel.
Germán: si Diego leyó esa nota, lo más probable es que él haya matado a Miguel para defenderse y a Delfina por no serle de utilidad tras servirle de mensajera, y tú, has sido la única responsable de sus muertes. ¿Se puede saber por qué quieres salvar a ese chico, eh por qué? Y no me pongas otra vez como excusa a Jessica, y sobretodo, a ella ni te le acerques, no quiero que le cuentes nada sobre su hijo que pueda confundirla más de lo que está, yo y solo yo, puedo hablar con ella.
Tamara: todavía no sabemos si mi hermana y mi novio están muertos ¿hay alguna forma de descubrirlo?
#125
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23/10/2010 20:16
Julia Almo: sí, la hay. Utilizando la bola de cristal de la muerte.
Tamara: qué es eso?
Germán: un invento muy sofisticado de los laboratorios de los pasadizos de esta organización.
Nuria se dirigió hacia una estantería repleta de libros del despacho y de su último estante cogió una bola de cristal, y la colocó sobre la mesa.
Nuria frotó dicha bola.
Nuria: la bola se vuelve oscura como la noche si al tocarla dices el nombre de alguien que esté muerto, si por el contrario esa persona sigue viva, la bola seguirá de su color original, sin aparentar ningún cambio en ella. Para probarla diré los nombres de las personas que estamos en esta habitación ahora mismo.
Nuria frotó la bola.
Nuria: Germán Puertas.
La bola se quedó blanca.
Nuria: Julia Almo.
La bola seguía blanca.
Nuria: Nuria Destino.
La bola estaba blanca.
Nuria: Alfonso Metro.
La bola seguía todavía blanca.
Nuria: Tamara Metro.
Ningún cambio de color en la bola todavía.
Nuria: Miguel Sauter.
La bola se oscureció.
Nuria: Delfina Metro.
La bola volvió a oscurecerse.
Tamara lloró irremediablemente sufriendo un llanto nervioso, al saber que Miguel y Delfina estaban muertos.
Nuria volvió a colocar la bola de cristal en la estantería.
Germán muy cabreado miró a Tamara.
Germán: vete, sal de mi despacho ahora mismo, y espero por tu propio bien, que de ahora en adelante dejes de proteger a Diego Marremo.
Tamara se fue del despacho hecha un mar de lágrimas.
Tamara se apoyó contra la puerta en el pasillo y dijo pensando en voz alta.
Tamara: por qué? por qué no puedo odiarte Diego? por qué? por qué todavía sigo pensando en ti?
Mientras en el interior del despacho...Germán, Julia, Nuria y Alfonso, seguían conversando...
Alfonso: no seas tan duro con ella Germán, solo es una niña de 16 años.
Germán: Diego también tiene 16 años, y es miembro de la organización secreta del crimen, él nació allí, no sabemos nada de él, no sabemos si ha llegado a matar gente a lo largo de su vida, pero sabemos que estaba dispuesto a hacerlo con Tamara y no creo para nada que tu hija fuera su primera victima.
Alfonso: y cómo crees que me siento yo? por culpa de esa maldita organización mi esposa Griselda y mi hija Delfina están muertas! sé que Tamara ha hecho mal, prometió ayudarme en la venganza contra su madre y hasta el momento solo se ha ayudado a ella misma, pero solo me queda ella, no tengo a nadie más. Además, Tamara tiene parte de razón, tú tampoco eres ningún santo Germán, hasta lo 32 años tú fuiste un asesino sanguinario, luego te arrepentiste y cambiaste ¿qué te hace pensar que con Diego no pueda ocurrir lo mismo?
Germán: nada, pero tampoco hay nada que me haga pensar todo lo contrario. Todos los miembros de la organización secreta del crimen, merecen su castigo, todos menos los que hayan decidido alejarse de ella y cambiarse de bando por voluntad propia y todos sabemos que Diego tuvo la oportunidad de elegir y eligió quedarse.
Nuria y Julia salieron del despacho de Germán. Y él y Alfonso, siguieron dentro.
Germán: querías algo más Alfonso?
Alfonso: no, solo saber cuando se producirá la emboscada y el ataque sorpresa al internado valle seco, estoy harto de esperar, quiero cobrarme ya la venganza por mi esposa.
Germán: tranquilo, será pronto, muy pronto, cuando todo esté preparado.
Alfonso: mi hija Tamara iba a servir como ayuda al plan de ataque de la emboscada, pero todos sabemos lo que ha sucedido con ella.
Germán: la emboscada se va a tener lugar igualmente, aunque Tamara fracasara como infiltrada al internado enemigo, todo sigue adelante.
Alfonso: y aún sigues con la misma idea en la cabeza de salvar de la muerte en esa emboscada a Azucena Terrón?
Germán: por supuesto, Azucena Terrón es intocable, para todos.
Alfonso: hace un momento has dicho que todo miembro de la organización secreta del crimen merece su castigo ¿por qué Azucena no? ¿es que acaso pasó algo entre vosotros dos en el tiempo en que fuiste director de la organización secreta del crimen?
Germán: puede.
Alfonso: dime una cosa Germán, ¿Azucena alguna vez ha querido abandonar la organización secreta del crimen?
Germán: no, nunca, de hecho hace poco hablé con ella y me dijo que se sentía orgullosa de sus raíces y del lugar donde había nacido.
Alfonso: y no te dijo nada más aparte de eso?
Germán: sí, que si seguía adelante con esta organización, si alguna vez se veía obligada a matarme, lo haría sin pensarlo dos veces.
Alfonso: y sabiendo todo eso? tú aún quieres salvarla a ella?
Germán: sí, porque la quiero, porque Azucena Terrón hace 20 años que me robó el corazón, y todavía le sigue perteneciendo.
Alfonso: pero es una miembro de la organización secreta del crimen, si la salvamos a ella ¿qué sentido tiene toda esta lucha?
Germán: no pienso vivir ni un solo día más estando separado de ella, algún día ella y yo volveremos a estar juntos, pesé a quién le pesé.
Alfonso: sé que Azucena actualmente trabajo como prostituta. Tú mismo nos lo dijiste a todos en la reunión de miembros. Si hubo algo entre vosotros en un pasado, está visto que a ella le ha dado igual cuando se ha estado metiendo en la cama con otros hombres y ha cobrado dinero por ello ¿cómo puedes seguir todavía pensando en una vida en común con ella, después de eso?
Germán: si Azucena se ha dedicado a esa profesión durante todos estos años ha sido bajo amenaza de mi hermano Jorge, el actual director del internado valle seco. Y además, en cuanto ella y yo volvamos a estar juntos, todo el pasado se borrara, ella me dijo que ya no me quería, pero yo sé que no es verdad, lo nuestro fue demasiado grande para que se haya terminado.
Alfonso: no puedes seguir pensando en ella de esa forma, ¡es una asesina! ¡podía desmantelar todo lo que hemos conseguido hasta ahora en esta organización!
Germán: como se nota que tú no la conoces, si la conocieras no hablarías de esta forma de ella, es más, estoy convencido de que si la conocieras, me apoyarías en mi decisión de salvarle la vida e incluso querrías robármela.
#126
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23/10/2010 20:16
Tú no tienes ni idea de como es Azucena, ni idea, es capaz de volver loco de amor a cualquier hombre, incluso si ese hombre había jurado antes no fijarse nunca en una mujer como ella o había entregado su corazón ya a otra, en cuanto la conoces y le miras a los ojos, ya no hay marcha atrás.
Todos los hombres caen en sus redes, es inevitable. Azucena es adictiva, una vez la tocas, no puedes olvidarte de ella, jamás.
Alfonso: sabes? yo te tenía por un buen amigo, desde que te conocí en el cementerio hace 3 años, junto a la tumba de mi mujer Griselda, te he confiado todos mis secretos, pero tú... tú hasta ahora me has ocultado lo de Azucena. Tienes razón, no la conozco, pero estamos hablando de una simple mujer, ¿no crees que estás exagerando un poco con eso de que es irresistible para todos los hombres?
Germán: tú espérate a conocerla y luego me cuentas.
Y Alfonso terminó por irse del despacho de Germán.
Mientras, en las mazmorras de los pasadizos, de ese mismo internado, en una de las celdas, estaba encerrada Caridad Ponetra, la chica de 16 años fugitiva de las mazmorras del internado valle seco, que había huido de la organización secreta del crimen, de la mano de Manuel Lomo y sus dos hermanos gemelos de 6 años, Aníbal y Alberto.
Caridad estaba en la celda llorando, cuando de pronto algo le devolvió la alegría a su rostro, Manuel con el uniforme amarillo y pantalones ocres del internado aureola, con el escudo del águila negra con alas extendidas, aguantando la copa azul junto a una estrella blanca.
Manuel se acercó a la puerta de la celda.
Caridad: Manuel, ¿de verdad eres tú? no puedo creerme que estés aquí.
Manuel: yo tampoco, cuando me escapé de la organización secreta del crimen, pensé que en este otro nuevo internado todo sería diferente y más sencillo.
Caridad: tú sabes lo que me costó escaparme de las mazmorras del internado valle seco? todo el viaje que hice contigo ¿para qué? para acabar cautiva otra vez? creí que Germán era una buena persona.
Manuel: y lo es, mi madre no confiaría en él sino lo fuera, es solo que necesita hacerte pruebas médicas, saber que no estás bajo el efecto de la picadura del mosquito robotizado, una vez obtenga los resultados de las pruebas te soltaran.
Caridad: y si esos resultados son negativos?
Manuel: entonces te sacrificaran al volcán de la justicia.
Caridad lloró al oírlo. Manuel se arrimó a la celda.
Manuel: pero no tienes que tener miedo Caridad, hace 5 años que Germán liberó a una gran cantidad de prisioneros de las mazmorras del internado valle seco, fue la misma noche en que mi madre se largó de la organización secreta del crimen, todos ellos ahora están sanos, y colaboran para esta organización y a todos ellos les hicieron las mismas pruebas médicas que a ti, todos las superaron, tú también puedes conseguirlo.
Caridad: Manuel ¿no lo entiendes? no quiero estar aquí encerrada, si pasó un solo día más entre rejas, me consumiré! no soporto estar prisionera! sino me sacas de aquí, me moriré, antes de que a los científicos locos de aquí abajo les dé tiempo a examinarme!
Manuel: solo van a ser unos días, a mí tampoco me gustaría estar encerrado, pero es necesario, solo necesitan comprobar si eres peligrosa para toda la gente que vive aquí.
Caridad: Manuel, tardamos por lo menos 3 días en llegar a este internado desde valle seco, durante todo ese tiempo estuvimos juntos, te ayudé a cuidar de tus hermanos pequeños Aníbal y Alberto ¿no crees que si yo fuera peligrosa tú ya te hubieses dado cuenta de eso?
Manuel le miró a los ojos a Caridad, y lloró, diciendo entre lágrimas.
Manuel: tienes razón, tienes toda la razón del mundo, mis hermanos Aníbal y Alberto te han cogido mucho cariño en estos 3 días, y ellos no se fían de cualquiera, te sacaré de aquí, le robaré las llaves a mi madre o a Germán, volveré, no te preocupes Caridad, saldrás de aquí.
Caridad le cogió la mano a través de los barrotes a Manuel y le dijo.
Caridad: aunque no consigas sacarme nunca de aquí, el solo hecho de haberte encontrado en mi vida, ya habrá valido la pena.
Manuel le miró a los ojos y le sonrió.
Caridad le soltó la mano, y Manuel se fue, subiendo por las escaleras que conducían a la entrada secreta del armario del dormitorio que él ocupaba en el internado aureola.
Al amanecer del día siguiente, en el interior del internado valle seco, dentro del despacho del director Jorge Puertas, tenía lugar una conversación entre Diego Marremo y Jorge.
Diego estaba con su uniforme negro y gris con el emblema rojo tridimensional y movible de las letras OSC.
Jorge: qué? cómo te va el primer día como novio y amante exclusivo de Azucena?
Diego: bien, supongo que bien ¿por qué?
Jorge: porque esto no ha hecho más que comenzar, para sacar a Azucena del mundo de la prostitución no basta con cerrar la casa de masajes y decirle a todos sus clientes, que ella ya no va a seguir trabajando para ellos, ni siquiera basta con hacer oficial vuestro noviazgo ante todos los directivos de la organización secreta del crimen.
Diego: ah no?
Jorge negó con la cabeza.
Diego: y qué más hace falta hacer?
Jorge: Azucena lleva 14 años trabajando en esto, en todo ese tiempo ha recolectado montones de clientes fijos, clientes que la van a reclamar por mucho que nosotros le digamos que no está disponible.
Diego: y para qué hicimos la reunión en la sala de conferencias? para que les quedara claro a todos esos clientes que ya no podían acercarse a Azucena!
Jorge: por muy convincente que fuera tu discurso en esa reunión, no todos los directivos van a atender a razones y a dejar a Azucena en paz, tendrás que negociar con ellos si realmente quieres conseguir que no intenten ponerse en contacto con ella.
Diego: qué tengo que hacer?
Jorge: ir a visitarles, a su lugar de trabajo o sus viviendas particulares, y ofrecerles dinero, a cambio de que sigan trabajando para nosotros sin pedir a cambio los servicios de Azucena ¿tampoco es tan difícil, no?
Diego: no, supongo que no.
Jorge: si se niegan a negociar, les matas, aunque..., mejor si me informas antes a mí de quienes serían los muertos, tampoco es plan ahora de que aniquiles a todos los directivos de la organización.
Diego: un momento? que voy a ir yo solo a hablar con todos los clientes fijos de Azucena? tengo 16 años! ¿no podía acompañarme alguien?
Jorge: uy! que pasa Diego? qué quieres, que te ponga un guardaespaldas? te ha entrado ahora el miedo? esto no es típico de ti, tú ya realizabas operaciones más peligrosas que éstas cuando tan solo contabas con 14 años de edad, y seguiste haciéndolo con 15 años, así que... ¿a que viene ahora esto?
Diego: a nada, si lo voy a hacer igual, solo que ahora he crecido más, y vale de acuerdo, igual ahora tengo más experiencia que antes, pero también he madurado más, lo que me hace ver y darme cuenta de los peligros que corro, antes cuando era más joven no pensaba en ello, pero ahora... solo intento ser más prudente, eso es todo.
#127
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23/10/2010 20:17
Jorge: pues no lo seas, estás entrenado para superar estas misiones, sabes que puedes hacerlo, o sea que ahora no te hagas el niñito cobarde conmigo, y dedícate solo a obedecer.
Diego: vale, lo siento perdona, es que... no sé, solo tengo 16 años, y no quiero correr tan deprisa en mi vida.
Jorge: quieres seguir siendo el novio de Azucena?
Diego: es lo que más quiero en el mundo.
Jorge: pues entonces déjate de remilgos estúpidos y actúa, y no me vengas otra vez con la frasecita de que solo tienes 16 años, porque si eres lo bastante mayor como para mantener una relación con una mujer de más de 30 años, también lo eres como para asumir todas las consecuencias que esa relación trae consigo ¿entendido?
Diego: sí, sí claro que sí. Y aparte de entregarles el dinero a los directivos y clientes a cambio de que dejen de molestar a Azucena, ¿tengo que hacer algo más?
Jorge: sí, hablar con el encargado del mantenimiento del internado y decirle que a partir de hoy le vas ayudar a limpiar la piscina diariamente, a limpiar la chimenea, el cuarto de calderas, las tuberías de los retretes, los canelones de los tejados de la escuela, a revisar el gas de los radiadores del gimnasio...
Diego: eh? un momento? no se supone que el colegio tiene personal y empleados que se encargan de todo eso?
Jorge: sí, y los hay, empleados a los que les pagábamos con el dinero que hasta ahora recaudaba Azucena en la casa de masajes, y ahora como no tenemos ese dinero por tu culpa, tampoco tenemos empleados, así que tú solito vas a hacer todo el trabajo.
Diego: no me parece justo, Azucena dijo que tenías dinero de sobras con todos los atracos que la organización realizaba dos veces cada mes a joyerías, discotecas y bancos.
Jorge: y así es, disponemos de ese dinero, pero a mi me parece más divertido ahorrarme el gasto y verte a ti trabajar en el internado a la vez que estudias.
Diego: y si yo me niego a hacerlo?
Jorge: no te conviene, volvería a abrir la casa de masajes para Azucena. Creo que es necesario que sepas que ahora que eres el novio oficial de Azucena todos sus clientes te envidian, y si a estas alturas sigues vivo es porque yo les mantengo al margen, soy el director, y todo miembro de la organización secreta del crimen debe obedecerme, una sola orden mía y al instante el internado se podía llenar de hombres que solo buscan acabar con tu vida.
Diego: y esto por qué lo haces? digo lo de obligarme a limpiar todo el internado, ¿por el simple hecho de que te da rabia que yo me esté acostando con Azucena y tú no?
Jorge: sí, exactamente por eso ¿te vale?
Diego: no, pero de todas maneras ¿que importa? aquí eres tú él que manda.
Jorge: muy bien, veo que vas aprendiendo.
Diego: donde está ahora mi novia?
Jorge: tu novia no sé donde está, pero Azucena está entrenando a las demás chicas en la sala de música del internado.
Diego: qué demás chicas?
Jorge: las sustitutas de Azucena, si ella se retira hará falta chicas que se encarguen de satisfacer los deseos sexuales de sus clientes.
Diego: ¿puedo pasarme un rato por la sala de música para ver como le va a mi novia con las nuevas chicas?
Jorge: haz lo que quieras, pero no creo que a Azucena le gusté verte acompañado por tu novia.
Diego se levantó de la silla enfadado.
Diego: oye, aunque tú no quieras aceptarlo Azucena ahora es mi novia y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo.
Y sin añadir nada más Diego salió del despacho, para dirigirse a la sala de música.
La sala de música era una gran habitación con toda clase de instrumentos musicales y un escenario con focos de colores, micrófono, máquina de humo, y una vara de metal en el medio. Era un lugar de ocio diseñado para los alumnos con talento musical o artístico.
Diego se dirigió del despacho directamente hacia esa sala. Diego entró dentro.
Allí se encontró con Fabián Amadeo, el marido y cuñado de la hermana mayor de Azucena, Manuela Terrón, la profesora de manejo de armas (pretecnología)
Azucena estaba sentada en una mesa tomando notas, mientras 10 chicas de veintitantos años estaban esperando para subirse al escenario.
Diego entró, cerró la puerta corredera, y se situó al lado de pie de Fabián Amadeo, su profesor de psicología e hipnosis.
Diego: tú qué haces aquí?-le preguntó.
Fabián: mi mujer me ha pedido que vigile a Azucena, está un poco preocupada por ella.
Diego: y qué tal le va a Azucena de momento con las nuevas chicas?
Fabián: bien, supongo, aunque las chicas son un desastre. Me da rabia tener que darle la razón a Jorge, pero vamos a ser realistas, no vamos a encontrar en ningún lugar a ninguna sustituta a la altura de Azucena.
Diego: tampoco dramatices, aquí solo se trata de pagar por sexo, ¿qué les importara a ellos recibir la visita de una chica o de otra?
Fabián: les va a importar y mucho, estamos hablando de clientes fijos de Azucena, no se van a conformar con cualquier cosa, ellos buscan lo mejor, no van aceptar que les demos ahora gato por liebre cuando durante años no lo hemos hecho.
Diego: tan malas son las demás chicas?
Fabián: no es que ellas sean malas, es que Azucena es demasiado buena, y no me mires así que tú eso lo sabes mejor que yo.
Diego: entonces qué? vamos a dejar que se vaya todo a la porra? vamos a seguir vendiendo el cuerpo de Azucena a esos hombres de poca vergüenza y quedarnos con los brazos cruzados?
Fabián: no, vamos a mover mar y tierra para buscar a unas sustitutas para Azucena con las que los clientes no se quejen, aunque ya te digo que es una misión casi imposible, ¿aunque los imposibles son tu especialidad no, Diego?
Diego: para mí que estás exagerando con el asunto ¿qué importancia puede tener para nosotros si los clientes fijos de Azucena se quejan o no por mandarles a otras chicas?
Fabián: mucho, porque muchos de ellos son fabricantes de explosivos y si nos descuidamos, podían ponerle una bomba al colegio y matarnos a todos sin contemplaciones.
Diego: alguna chica de éstas debe servir, yo no encuentro que estén tan mal como dices.
Fabián: tú solo tienes 16 años no entiendes de estas cosas, tú observa y cállate un poco.
Así que Diego y Fabián miraron hacia el escenario, donde acababa de bajar una chica por las escaleras, después de bailar durante unos minutos alrededor de la vara de metal.
Azucena sentada frente a la mesa, bostezó y dijo.
Azucena: siguiente?
Una chica morena con el pelo rizado y unos ojos marrones que quitaban el hipo vestida muy provocativamente con un vestido negro muy ajustado y escotado se puso delante de Azucena.
Azucena sin ni siquiera mirarla, le dijo.
Azucena: nombre?
#128
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23/10/2010 20:17
chica: María Cuentas.
Azucena: edad?
chica: 25 recién cumplidos.
Azucena: vale, sube al escenario a ver lo que sabes hacer. No hace falta ni que te desnudes, aquí solo se trata de momento de ver como te mueves en la vara.
chica: vas a quedar impresionada conmigo ya verás, he oído hablar mucho de ti ¿tú eres Azucena Terrón, verdad? en el mundo de la noche eres toda una leyenda, hay muchos empresarios de prostíbulos y agencias que se pelean por tenerte en sus blocks, pero la verdad es que yo creo que ya eres agua pasada. Yo tengo 10 años menos que tú y a la vista está que estoy muchísimo mejor, habrás sido una gran bailarina en el pasado pero ahora es tiempo de retirarse y dejar paso a chicas más jóvenes que tú.
Azucena: sube al escenario y demuéstrame lo que sabes hacer, y ahórrate tanta palabrería, te advierto que si te contratamos lo menos que vas hacer con los clientes es hablar.
chica: vas a ver como soy la mejor de todas las que se han presentado hoy aquí.
María se subió al escenario. Azucena desde su silla sin moverse apretó los botones de un mando a distancia y la música empezó a sonar a través de unos grandes altavoces, María hizo varias piruetas y acrobacias alrededor de la vara de metal, todas las demás chicas que esperaban su turno para subir al escenario tras ella, quedaron fascinadas, y cuando la canción terminó todas aplaudieron.
María sonrió al público, miró desafiante a Azucena que había estado bostezando durante toda la canción, y le dijo.
María Cuentas: supera eso monada!
Y María bajó del escenario.
Azucena se levantó de la silla, se quitó los zapatos de tacón, la falda que llevaba puesta, se quedó con los panty y una blusa roja, se puso al lado de la vara, apretó el botón para encender la canción y que sonara a través de los altavoces.
Y Azucena efectuó una corografía alrededor de la vara de metal que había en medio del escenario. María primero la miró riéndose pensando que iba a hacer el ridículo o se iba a tropezar o caer, pero conforme la canción iba avanzando su risa iba disminuyendo.
Azucena cuando terminó de bailar, apagó la música con el mando a distancia y sin bajar del escenario mirando al resto de chicas, dijo.
Azucena: de acuerdo, las que no sean capaces de repetir o superar lo que acabó de hacer yo ahora mismo en el escenario ya están tardando en largarse de aquí.
Todas las chicas se miraron entre sí, y tras breves comentarios, todas cogieron sus bolsos y se marcharon por la puerta corredera, incluida María Cuentas.
Azucena se sentó agotada al borde del escenario, con las piernas colgando al aire.
Desde lejos, habían estado observándolo todo Fabián y Diego.
Fabián: qué, te lo dije o no te lo dije? vas a hablar tú con Azucena o voy yo?
Diego: no, déjalo, ya voy yo.
Fabián: será mejor que os dejé un rato a solas, voy a ver como se encuentra Manuela.
Diego: claro, tú encargarte de tu mujer que yo me encargaré de la mía.
Fabián le puso la mano en el hombro riéndose con el chiste que él acababa de hacer y salió de la sala de música cerrando tras de sí, la puerta corredera.
Diego se acercó a Azucena, y se sentó al lado de ella al borde del escenario.
Diego: qué tal va todo mi amor?
Azucena le miró sonriéndole.
Azucena: fatal, como esto siga así y no encontremos pronto a una sustituta, voy a tener que seguir trabajando para Jorge durante toda la vida. Menos mal que aún sigo teniéndote a ti a mi lado.
Azucena se abrazó a Diego, y él le acarició el cabello.
Azucena: a ti te ha pedido Jorge qué hagas algo con tal de mantener la casa de masajes cerrada?
Diego: sí, alguna cosilla. Me ha dicho que tengo que ir a visitar a tus clientes fijos y entregarles dinero a cambio de que se olviden de ti, o sea intentar negociar con ellos, y en caso de que no quieran negociar, matarles, pero antes le tengo que avisar a él por si la muerte de esos directivos es importante o no para la organización.
Azucena: nada más?
Diego: no, nada más. Tranquila, puedo con ello.
Azucena: seguro?
Diego: sí, seguro. Tenía un poco de miedo de ir yo solo a esos sitios pero... en cuanto te he visto, se me ha quitado del todo.
Azucena le sonrió y le besó en los labios como recompensa.
Diego: apropósito de las chicas aspirantes a sustituirte ¿no crees que deberías bajar un poco el listón? quiero decir que ya aprenderán con el tiempo, tú escoge a las que más cualidades tengan y ya está, ya nos apañaremos.
Azucena: no, no puedo hacer eso, mis clientes están acostumbrados a mí. No se van a conformar con cualquier cosa, sino quedan contentos con el servicio ofrecido podrían tomar represalias contra nosotros.
Diego: lo sé, Fabián me ha estado hablando sobre el tema, sé que muchos de los clientes a los que antes visitabas son fabricantes de potentes explosivos, y que podrían hacer estallar todo el colegio.
Azucena: sí, o harían eso o intentarían secuestrarme...
Diego: les mató! me oyes? mataría a cualquier que se atreviera a acercarse a ti más de la cuenta!
Azucena le cogió de la mano a Diego.
Azucena: tú no lo entiendes! eres demasiado joven para entenderlo! sino quedan satisfechos con los servicios prometidos irán a buscar lo que nosotros no le ofrecemos a otra parte, si esos hombres siguen trabajando y gastándose su dinero en nosotros es porque saben que hasta ahora habían recibido material de primera calidad, sino recogerían a cualquier otra chica de la calle y pagarían 700 o 1000 €, no 3 millones.
Diego: y por qué no nos vamos? tú y yo, lejos de aquí, a un lugar donde nadie nos encuentre nunca.
Azucena: y donde está ese lugar?
Diego: no lo sé, ya lo encontraríamos.
Azucena: y mi hermana Manuela? y mis sobrinas? no voy a separarme de mi familia!
Diego: es la única solución para que tú y yo podamos ser felices.
Azucena: y qué pasaría entonces con la organización? y el internado? sino encontramos pronto a unas sustitutas, no podremos recaudar más dinero y todo se irá al traste, ¿sabes cuantos años lleva existiendo este internado? ¿sabes cuantos delincuentes han pasado por aquí? hay cientos de libros en la biblioteca que explican su biografía, detrás de este internado hay una gran tradición de familias enteras, aquí se han educado, padres, hijos, nietos, biznietos, todos han nacido, crecido, estudiado y muerto aquí y han sido enterrados en el cementerio de afuera, no puedo irme, ni ahora, ni nunca.
Diego: sabes qué sucede Azucena? que a mi no me importa este internado, ni la organización, ni todos sus años de historia, a mí solo me importas tú, y no quiero seguir siendo miembro de esta organización, lo único que quiero es estar contigo, en cualquier parte, me da igual.
#129
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23/10/2010 20:18
Azucena: pues entonces tienes una problema Diego, porque a mí si que me importa la organización, y el colegio y solo dejaré de ser miembro de la organización secreta del crimen, el día en que me muera.
Azucena se levantó del escenario, para dirigirse a las escaleras y bajar de la tarima.
Diego fue tras ella persiguiéndola, tras las escaleras.
Diego: Azucena espera!
Azucena se giró hacia él.
Diego: a mi también me importa el colegio, es decir, si a ti te importa a mi también, todo lo que te importé a ti, me importa a mí.
Azucena: eres un encanto Diego!
Y Azucena acarició el cuello de Diego y le volvió a besar con mucha dulzura.
Diego: volviendo al tema de las sustitutas, se me ocurre que... sino las encuentras, ni existen, siempre queda la posibilidad de fabricarlas.
Azucena: de fabricarlas, a qué te refieres?
Diego: tú tienes conocimientos de robótica, verdad?
Azucena: sí, pero... Diego eres un genio! gracias! te quiero!
Azucena le dio un corto, rápido y último beso en los labios y terminó de bajar las escaleras del escenario para salir de la sala de música e ir directamente al bosque, caminar unos 7 km y llegar hasta donde estaba situada la piscina, para bucear y pasar a los pasadizos secretos por la trampilla acuática, como siempre acostumbraba a hacer ella.
Al cabo de unos minutos, en el despacho del director del internado valle seco, estaban dentro de él: Jorge puertas, Manuela Terrón, Fabián Amadeo y Diego Marremo.
Manuela miró a Diego y le dijo.
Manuela: seguro que mi hermana te ha dicho en la sala de música que quería reunirse con todos nosotros aquí?
Diego: sí claro.
Fabián: y para qué?
Diego: para presentarnos a las nuevas sustitutas.
Jorge: tan rápido? me cuesta creer que haya encontrado a unas chicas competentes que puedan hacer su trabajo en tan pocas horas.
Al instante, Azucena entró por la puerta, llevaba puesta una bata blanca de laboratorio.
Azucena: no las he encontrado, las he fabricado. Luz, Ascensión, pasar!!
En ese momento entraron dos mujeres despampanantes al despacho.
Azucena: os presento a Luz Diesel y a su hermana Ascensión Diesel. Son androides de última generación, son telépatas, tienen fuerza sobrehumana, y no necesitan ni comer, ni beber, ni dormir, aunque pueden hacerlo si les apetece para disimular ante los demás humanos. Y lo mejor de todo, se retroalimentan a base de sexo.
Jorge: qué pretendes Azucena? que les paguemos a nuestros clientes con robots?
Azucena: no son robots, son androides de fibra sintética, los clientes ni notaran que no son humanas. Además, hacen todo lo que tú les ordenes, sin sentimientos que se involucren en ello y no te pedirán dinero porque no lo valoraran a menos que tú les programes para ello, así que te puedes quedar el 100% de todos sus beneficios.
Jorge: el 100% seguro?
Azucena: segurísimo?
Jorge: está bien, vamos a hacer una prueba, prográmalas para que vayan esta noche a mi cuarto, si voy a trabajar con ellas antes tendré que probar el material.
Azucena: claro, me parece justo.
Azucena les subió los jerseys a las dos mujeres, les abrió una pequeña compuerta que tenían en el estómago y apretó unos cuantos botones, les volvió a colocar bien los jerseys y tanto Luz como Ascensión se fueron por su propio pie del despacho.
Manuela: estás loca! esto no va a salir bien!
Y Manuela se fue del despacho.
Fabián: estás segura de que nadie se quejara con la visita de estos androides?
Azucena: sí completamente, es la mejor solución que he encontrado por el momento, así yo me puedo retirar y ellas toman el relevo, Diego me dio la idea.
Fabián miró a Diego y a Azucena...
Fabián: está bien, si tú piensas que es lo mejor, tú sabrás lo que haces.
Y Fabián salió del despacho.
Jorge: Azucena, admito que la idea de los androides me ha impresionado, pero como no cumplan todas las expectativas que has dicho, volverás al trabajo ¿entendido?
Azucena: por supuesto.
Azucena salió del despacho.
Jorge: Diego, por el momento estás teniendo mucha suerte, demasiada diría yo, pero no cantes victoria tan pronto, Azucena no va a ser tuya para toda la vida, y de eso me voy a encargar yo personalmente.
Diego: Jorge, haz lo que te plazca, no te tengo miedo, yo no le tengo miedo a nada ni a nadie en este mundo.
Y Diego salió del despacho.
En el pasillo Diego y Azucena se miraron sonrientes, se abrazaron.
A Diego se le iluminaron los ojos cuando se vio a través de los ojos de Azucena.
Diego: eres maravillosa mi amor.
Y Diego y Azucena se volvieron a besar demostrándose todo el amor que sentían el uno por el otro.
Más tarde, alguien más se acercó al despacho del director Jorge Puertas.
Era una chica con el uniforme negro y faldita gris oficial de la organización secreta del crimen. Era Rubí Amadeo, una de las hijas de Manuela Terrón y Fabián, sobrina de Azucena.
Rubí golpeó a la puerta del despacho con el puño cerrado.
Rubí: mi amor, abre la puerta, soy yo Rubí, por favor, ábreme, tengo muchísimas ganas de estar contigo, ábreme.
Rubí intentó varias veces hacer girar el manillar, sin resultados, hasta que finalmente la puerta se abrió. Jorge la abrió y vio a Rubí. Ella se disponía a entrar pero él le impidió el paso y le dijo muy serio.
Jorge: lo siento querida, pero ahora estoy ocupado, vuelve más tarde.
Rubí: Jorge, no me vaciles, tú para mí nunca estás ocupado.
Rubí abrió la puerta del despacho en contra de la voluntad de Jorge, intentando pasar, pero al entrar vio a una de sus compañeras de clase en ropa interior, estirada sobre la mesa de madera.
La alumna en cuanto la vio se levantó tapándose con el jersey del uniforme.
Rubí mirando a Jorge muy enfadada: ¿qué significa esto Jorge?
Jorge: tú has sido la que no me has hecho caso, te dije que estaba ocupado, ahora que si quieres unirte a la fiesta, por mí no hay ningún problema.
Jorge besó a la alumna que estaba en ropa interior delante de Rubí, y ésta se marchó llorando del despacho cerrando la puerta tras de sí.
Rubí estaba caminando por los pasillos llorando sin parar, cuando se cruzó por casualidad con Carlos Puertas, el hijo del director y compañero suyo de clase.
#130
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23/10/2010 20:18
Carlos: Rubí ¿estás bien? ¿qué vienes? ¿del despacho de mi padre? ¿qué pasa? ¿te has portado mal en clase y mi padre te ha echado una bronca? no se lo tengas en cuenta, después de todo es su trabajo como director.
Rubí: no, no, no es tu padre, es culpa mía, yo tengo la culpa por hacerme ilusiones y ser tan idiota.
Y Rubí se alejó de Carlos, sin dejar de lloriquear.
Al anochecer, Azucena estaba en su habitación junto a Diego durmiendo en la misma cama, pero ella estaba muy nerviosa y no paraba de moverse, Azucena abrió los ojos sin poder conciliar el sueño y se levantó de la cama, quitándose el camisón y vistiéndose.
Azucena miró a Diego como dormía.
Azucena: lo siento Diego, pero ya no aguanto más, perdóname.
Y le acarició tiernamente la mejilla, Diego siguió durmiendo sin percatarse de nada.
Azucena abrió la ventana y bajando por las tuberías llegó hasta la calle, allí se subió a su coche y lo arrancó yéndose del internado.
Azucena condujo hasta estar en frente de un pub, ella aparcó el coche y bajó de él, entró dentro del pub agarrando contra su pecho un bolso más grande de lo normal que llevaba con ella.
Azucena entró dentro del local, el cuál estaba lleno de gente a rebosar, ella se hizo sitio entre la gente pasando por entre medio de ellos, rozándose inevitablemente para poder seguir caminando, hasta que finalmente llegó al cuarto de baño. Al llegar al cuarto de baño se miró el bolso, allí dentro tenía carteras que había ido cogiendo a la gente mientras se robaba y empujaba con ellos.
Azucena: bah! están casi todas vacías, la gente de hoy en día es más pobre.
Azucena se volvió a guardar las carteras en el bolso y salió afuera del cuarto de baño a intentar hacerse paso de nuevo, hasta la salida y volver al internado con el botín recaudado. Pero al intentar salir de la discoteca, alguien le cogió por el brazo, un hombre.
hombre: donde vas tan deprisa guapa? te invito a tomar una copa conmigo!
Azucena sonriendo y disimulando: está bien, pero solo una.
hombre: camarero, una copa para la señorita por favor.
el camarero le sirvió la copa.
Azucena bebió un sorbo.
Azucena: no me gusta beber sola, ¿no vas a beber tú nada conmigo?
hombre: si claro, camarero ponme otra copa para mí.
Cuando los dos vasos largos estuvieron frente al hombre y a Azucena, encima de la barra, Azucena le sonrió al hombre coqueteándole, y en un despiste de él, le puso un somnífero en la copa.
Cuando el hombre se bebió la copa, cayó rendido al suelo.
Azucena aprovechó el desmayo para robarle la cartera y todo lo que llevara de oro con él, anillos, relojes, pulseras, medallas...
Y Azucena salió de la discoteca sin ser vista.
Azucena subió al coche azul celeste y volvió al internado.
Ella aparcó el coche, entró al colegio, caminó hasta llegar a su habitación, donde Diego seguía durmiendo sin darse cuenta de la ausencia de Azucena, ella se metió en el cuarto de baño a examinar todo lo que había en las carteras que había robado.
Azucena arrancó una baldosa de la pared, tras ella había un hueco agujereado.
Azucena se guardó todas las carteras en ese hueco, y mientras lo hacía, su memoria viajó recordando años atrás en su vida, retrocediendo exactamente 6 años.

flash-back.
Azucena estaba en la piscina del internado con su bañador rojo, utilizando como tantas otras veces la trampilla acuática que conducía a los pasadizos secretos para ir a sus revisiones médicas diarias con Segismundo Amadeo. Cuando ella volvía del lago subterráneo de los pasadizos, y nadó por las templadas aguas de la piscina, notó de repente un calambre en una de sus piernas. Azucena salió como pudo de la piscina, se dio cuenta que le había mordido una medusa en la pierna, ella cogió la medusa y dándole patadas la alejó de ella. Azucena se puso larga sentada sobre el suelo de la piscina, frotándose la parte dolorida de la pierna, cuando de pronto, vio por la puerta como Jorge entraba, y se acercaba a ella con un tubo de pomada.
Jorge: qué? hoy el agua de la piscina estaba un poco revuelta, verdad?
Azucena: has sido tú! la medusa la has puesto tú!
Jorge: no te ha gustado mi regalito? trae que te curo!
pero Azucena encogió sus piernas y dijo.
Azucena: no me toques! a mí solo me tocan los hombres y desgraciadamente ya comprobé hace 6 años, en esta misma piscina, que tú de hombre tienes muy poco.
Jorge: y la mordedura de medusa, no te la quieres curar?
Azucena: dame la pomada, ya me la pongo yo sola.
Jorge le entregó el tubo en mano.
Azucena se untó las manos y se frotó la pierna.
Azucena: por qué me has hecho esto Jorge? por qué? por diversión?
Jorge: no, para obligarte a que me des el dinero.
Azucena: qué dinero?
Jorge le cogió del cabello muy fuerte y estirándole y apretándole, le dijo.
Jorge: no te hagas la tonta conmigo, sé que has estado visitando a clientes sin mi consentimiento, el trato es que quiero la mitad de todos beneficios que saques a cambio de sexo ¿dónde has guardado el resto del dinero?
Azucena: aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh!! suéltame!! está en el tercer cajón de mi mesita de noche, en mi habitación, suéltame!!
Jorge: buena chica.
Jorge le soltó del cabello.
Jorge se levantó del suelo poniéndose de pie.
Jorge: recibes mensualmente tu sueldo como profesora de artes marciales y eso que casi nunca ejerces como tal, todos mis clientes te pagan puntualmente todos tus servicios, ¿y tú qué haces? buscarte a más clientes a mis espaldas! ¿no tienes ya suficiente dinero Azucena?
Azucena que todavía estaba aplicándose pomada a la mordedura de medusa, mirando a Jorge, le dijo.
Azucena: nunca se tiene suficiente dinero, nunca.

fin del flash-back.

Al día siguiente, en la hora de la comida. Estaban todos los alumnos en el comedor con los uniformes verdes y pistacho con el escudo del águila roja atravesada con dos espadas en forma de equis, oficial del internado valle seco.
Diego estaba junto con sus compañeros comiendo un bol de sopa caliente, sentado en una de las mesas. Cuando Manuela se levantó de la mesa de profesores y fue directamente hacia la mesa de Diego y poniéndose muy seria, dijo al resto de los alumnos.
Manuela: a ver chicos, desalojarme la mesa, que quiero hablar un rato a solas con Diego.
Todos los alumnos menos Diego, se levantaron con el bol de sopa y se cambiaron de mesa. Y Manuela se sentó al lado de Diego.
#131
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23/10/2010 20:19
Diego sin decir palabra siguió comiendo, y Manuela mirándole con los brazos cruzados, hasta que Diego se hartó y dejando de comer, dijo.
Diego: joder, que pesada que eres!! qué quieres ahora? ni para comer me dejas tranquilo! te veo más a ti que a tu hermana, y eso que tu hermana es mi novia. Voy a acabar pensando que estás interesada en mí.
Manuela: muy gracioso Diego, pero no eres mi tipo. Dime ¿ya te encargas de vigilar a Azucena? no me gustaría que te llevarás una sorpresa desagradable con ella.
Diego: Azucena está bien, no le pasa nada, ¡no te metas tanto en nuestra relación!
Manuela: que no me meta? puedo meterme todo lo que me dé la gana porque Azucena es mi hermana, y todo lo que le pasé a mi hermana me incumbe a mí ¿estamos?
Diego: Azucena es feliz conmigo, ¡deja de darme la tabarra ya! todo marcha estupendamente!
Manuela: seguro?
Diego: sí, por?
Manuela: Azucena acaba de dejar sus negocios en el mundo de la prostitución por ti, pero llevaba 14 años trabajando en ello, y eso a la larga trae consecuencias, Azucena no lo va admitir nunca, pero... tiene un problema.
Diego: un problema?
Manuela: sí, un problema de adicción.
Diego: no sé a donde quieres ir a parar.
Manuela: tú no has notado nada raro en el comportamiento de Azucena últimamente?
Diego: no, y déjalo ya, no vas a conseguir enredarme para que te crea.
Manuela: para que te creas qué?
Diego: A Azucena no le pasa nada ¿vale? duermo con ella todas las noches, tenemos una relación perfectamente normal ¿no esperaras ahora que crea que Azucena es adicta al sexo?
Manuela: no, yo no te estaba hablando de esa clase de adicción.
Diego: ah no?
Manuela negó con la cabeza.
Diego: entonces a qué te refieres?
Manuela: al dinero, a mi hermana siempre se lo han pagado todo los hombres con los que se ha relacionado. Y ella se ha visto con hombres muy pero que muy ricos, con caserones grandes, coches de lujo, y montones de dinero para comprarse toda la ropa cara que quiera. Ella hasta hace poco acostumbraba a cobrar su sueldo de profesora junto con todos los beneficios que le daba la casa de masajes, ahora que está cerrada tiene menos dinero que antes, y en cuanto le entré el mono y le coja ansiedad, va a empezar a robar compulsivamente, carteras y todo objeto de valor que pueda.
Diego: y qué? cuál es el problema? estamos viviendo en la organización secreta del crimen, y somos ladrones profesionales, si Azucena quiere robar, que robé.
Manuela: el problema es que no se va a conformar solo con 5 o 10 carteras, cuanto más tenga más querrá, y tú ten mucho cuidado, no sea que se le ocurra llamar a uno de sus clientes y pasar una noche con él en un ataque de desesperación, con tal de conseguir algo de pasta.
Diego: Azucena no va a hacer eso, ella quiere estar conmigo, ella me quiere a mí.
Manuela: que te quiere no lo dudó, de hecho estoy segura de ello, porque sino a estas alturas ya te hubiese dado la patada, pero que te va ser fiel, eso ya es otro tema. Mi hermana siempre ha separado muy bien el sexo del amor, yo solo te estoy advirtiendo.
Diego: Azucena no va a volver con alguno de sus clientes a espaldas de mí, ella no ha dejado solo ese trabajo por mí, sino que también lo ha dejado por ella misma, porque no quería seguir bajo las ordenes de Jorge. Y además, ya he hablado con la mayoría de sus clientes fijos, y todos han aceptado el soborno que me dio Jorge para la negociación y me han asegurado que no volverán a acercarse a ella.
Manuela: te han mentido, he desviado el teléfono de mi hermana sin que ella lo supiera a mi móvil, y ya tengo más de 60 llamadas perdidas.
Diego: pero si Azucena no se entera, no hay problema no?
Manuela: no, mientras a ella no se les ocurra llamarles, no.
Manuela se levantó de la silla, pero Diego la detuvo cogiéndola de la manga del vestido de premamá.
Diego: todavía no sé si creerte, ¿cómo sé que me estás diciendo la verdad?
Manuela: en el cuarto de baño de la habitación de mi hermana, tras una baldosa en la pared que está suelta, hay un hueco agujereado, Azucena siempre guarda allí todo lo que roba, míralo a ver cuantas carteras tiene ya.
Diego le soltó la manga, y Manuela terminó por irse y volver a su mesa de profesores.
Y Diego siguió comiéndose el bol de sopa.
Horas después, Azucena estaba en los laboratorios de los pasadizos secretos del internado, programando a los androides, cuando Diego la fue a visitar con el uniforme negro y gris oficial de la organización secreta del crimen.
Azucena al verle dejó al robot y se dirigió directamente a besarle para darle la bienvenida, pero al instante paró, separándose de Diego, en cuanto notó que esté estaba un poco frío con ella.
Azucena: qué te pasa? te notó un poco distante conmigo.
Diego: Manuela me lo ha contado todo en la hora de la comida.
Azucena: y qué es todo?
Diego: lo de tu adicción al dinero, y no te enfades con ella, ella solo lo ha hecho porque está preocupada por ti, igual que yo.
Azucena: no sé de que hablas.
Diego: he visto las carteras detrás de la baldosa suelta de tu cuarto de baño ¿cuando las has robado?
Azucena: esta noche, mientras tú dormías.
Diego: y no pensabas hablarlo conmigo?
Azucena: no sabía como reaccionarías.
Diego: Azucena te quiero, sino confías en mí, no sé si vamos a poder seguir estando juntos.
Azucena: ah! muy bonito! ahora en cuanto las cosas se empiezan a poner difíciles te acobardas, te echas para atrás, y encima pretendes que yo me sienta culpable, ¿no?
Diego: cuando las cosas se empiezan a poner difíciles? y desde cuando ha sido fácil estar contigo? desde que me enamoré de ti tu hermana Manuela me espera en cada esquina de este colegio para amenazarme de muerte si algo sale mal en nuestra relación, Jorge me odia desde que estoy contigo, Esmeralda, tu sobrina, no para de perseguirme y de insultarme por el simple hecho de que yo no me he enamorado de ella, he perdido a mi madre por ti, he dejado que se vaya a la organización secreta de la justicia y no sé cuando la voy a poder volver a ver, y luego está todo el tema de tus clientes, que si hemos cerrado la casa de masajes pero parece ser que todavía no les ha quedado claro, que ya no ejerces la prostitución.
Azucena: pues si tantos problemas te traigo ¿por qué sigues conmigo todavía? ¿por qué no cortas conmigo y empiezas a salir con mi sobrina Esmeralda? seguro que ella te lo agradece si lo haces.
Diego cogió a Azucena por sorpresa y le dio un fortuito y apasionado beso en los labios.
Diego: no digas tonterías, yo te quiero a ti, lo único que te pido, es que cuando notes que no te encuentras bien, sepas que puedes contar conmigo para explicarme cualquier cosa, ¿de acuerdo?
#132
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23/10/2010 20:20
Azucena le afirmó con la cabeza mientras se mordía el labio nerviosamente.
Diego le acarició la mejilla con dulzura.
Diego: lo único que quiero que sepas, es que suceda lo que suceda, yo siempre te voy a querer, por encima de todo, siempre.
Azucena se abrazó al cuello de Diego.
Azucena: Diego, en momentos como éste me preguntó que he hecho yo para merecerte.
Diego: ¿estás mejor ahora?
Azucena: sí, mucho mejor.
Azucena comenzó a besarle, y Diego correspondiéndole al beso le agarró fuertemente a la cintura, apartándole con una mano el cabello y poniéndoselo por detrás de la oreja.
Diego: Azucena ¿te queda mucho trabajo que terminar en los laboratorios con los androides?
Azucena: sí, bastante ¿por qué?
Diego: porque estaba pensando que podíamos irnos a la habitación y dejar el trabajo para después.
Azucena: es una oferta tentadora, pero... lo siento Diego, tengo que terminar de programar al androide para que esté listo para atender a los clientes.
Diego: y ahora me vas a decir que prefieres quedarte aquí trabajando antes que subir conmigo a la habitación?
Azucena: Diego en serio, no insistas, tengo que tener listos a los androides.
Azucena se separó al fin de Diego para acercarse de nuevo al robot y continuar trabajando, pero Diego le cogió del brazo atrayéndola hacia él y le dijo.
Diego: esta noche te aseguro que no vas a salir a robar más carteras.
Azucena: y eso cómo lo sabes?
Diego: porque ni tú ni yo vamos a dormir en toda la noche.
Azucena: ya, menos lobos.
Azucena besó muy alegre a Diego.
Diego le miró con ojos tiernos.
Diego: sabes? soy yo él que no sé que he hecho para merecerte a ti, eres demasiado hermosa como para estar conmigo.
Azucena le miró a los ojos a Diego con amor y juntó sus labios con los de él en un ardiente beso.
Azucena: vas a irte ya para dejarme trabajar o te vas a quedar aquí mirándome como trabajo?
Diego: ah! pero puedo quedarme?
Azucena se separó de Diego un poco mosqueada.
Azucena: Diego! tengo que terminar los androides hoy mismo!
Diego: está bien, ya me voy, no olvides que te quiero.
Azucena: y tú no olvides que todo mi ser te pertenece a ti por completo.
Diego le sonrió y se marchó de los laboratorios, subiendo las escaleras de la entrada secreta que conducían al armario del dormitorio que ocupaba él con Carlos, en el internado.
Azucena cogió el destornillador e hizo unas cuantas modificaciones al androide, pasado un tiempo ella miró a su móvil, y dijo pensando en voz alta.
Azucena: tranquila, no sé para que lo miras, si has cerrado la casa de masajes y confesado ante todos tus clientes que mantienes una relación amorosa con uno de tus alumnos y te has retirado del negocio y tu novio Diego ha repartido dinero entre todos tus clientes para que te dejen en paz, lo más normal es que no te llamen ¿no?
será mejor que apagué el móvil.
Azucena siguió trabajando en el androide con la llave inglesa. Dejando el móvil encendido encima de la mesa por si sonaba.
Azucena volvió a coger el móvil.
Azucena: nada, que no suena, igual está sin batería. No, todavía le queda un poco. Azucena, tranquilízate ya ¿para qué quieres que te llamen? es absurdo!
Azucena abrió la compuerta del robot y mientras tecleaba los botones, miró de reojo a su móvil, a ver si hacía algún movimiento.
Azucena: bah! me rindo! así no hay quien trabaje! una llamada, solo una llamada! si han aceptado el dinero de Diego lo más probable es que ni me contesten al ver mi número.
Azucena revisó su agenda de teléfonos en el móvil.
Azucena marcó el número de uno de sus clientes de los de antes.
El teléfono comunicaba, seguía comunicando, y seguía, y seguía... y cuando Azucena estaba a punto de colgar, alguien habló, un hombre.
cliente: sí? quién es?
Azucena: hola, soy yo Azucena ¿qué pasa? ya no te acuerdas de mi número?
cliente: que sino me acuerdo? si llevo llamándote todo el día y no me has contestado ni una sola vez!
Azucena: qué? que me has llamado? pero si mi móvil no ha sonado ni una sola vez en todo el día! espera, mi hermana Manuela, igual ella sabe algo sobre el tema.
cliente: Azucena, tenía tantas ganas de oír tu dulce y cálida voz, casi no me creo que seas tú la que me has llamado.¿qué ha pasado con Diego? ¿os habéis peleado?
Azucena: Diego? quién es Diego?
cliente: ya sabes, ese chico joven de 16 años alumno de la organización secreta del crimen al que te has unido sentimentalmente, le besaste delante de todos hace dos días en una reunión de todos los miembros en la sala de conferencias del internado valle seco y él mismo ha venido hasta mi almacén donde guardamos toda la mercancía para entregarme un maletín negro lleno de billetes a cambio de que te dejará en paz.
Azucena: ah sí! ese Diego! has aceptado el maletín?
cliente: sí, pero en la organización del crimen me enseñaron a no cumplir las promesas y a romper siempre con todo pacto que haga.
Azucena: y dispones de beneficios suficientes para mí si me pasó por tu almacén después?
cliente: depende de para que vengas, te advierto que ganas de charla no tengo y como tú parecías tan enamorada de Diego en la reunión de los directivos de la organización hace dos días en la sala de conferencias del internado...
Azucena: ya, es que soy muy buena actriz. ¿Vas a esperarme en el almacén hasta que yo llegué?
cliente: y Diego? ya no te importa lo que piense ese chico si acudes a una cita conmigo?
Azucena: Diego no se va a enterar ¿o es qué acaso se lo vas a decir tú?
cliente: no, no, te espero ansioso y con los brazos abiertos.
Azucena: a mí como no me esperes con el maletín negro de dinero abierto, como que me lo pienso mejor y no voy eh?
cliente: tú tranquila, me sobra dinero como para llenar una caja fuerte de 3 metros de altura.
Azucena sonrió y colgó el móvil.
#133
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23/10/2010 20:20
Azucena tiró todas las herramientas que había estado usando al suelo y se largó de los pasadizos por las escaleras que conducían a la entrada secreta del armario de su cuarto, colgando su bata de laboratorio en el perchero y dejando el androide a medio terminar.
Azucena se sentó frente al volante en su coche azul celeste. Ella condujo hasta salir casi a los limites del pueblo valle seco. Cuando aparcó en frente del almacén, una lágrima se le resbaló por la mejilla al acordarse de Diego.
Azucena: qué estoy haciendo? yo quiero a Diego! Azucena, esto se tiene que acabar, si te has retirado de la prostitución, pues te has retirado, será mejor que vuelva al internado antes de que me vea alguien.
Azucena dio media vuelta al coche para volver de vuelta al colegio, pero cuando pretendía salir de los almacenes... ella escuchó disparos y gritos que provenían del interior del almacén.
Azucena al alejarse del almacén vio a dos furgones militares que se acercaban con un montón de soldados cargados con metralletas en su interior.
Azucena: qué ocurre aquí?
Azucena condujo su coche hasta un pequeño callejón sin salida cerca de los almacenes en donde aparcar su coche lejos de la gente. Ella bajó del coche y caminó a pie hasta el almacén. Azucena se coló por la ventanilla y entró dentro, vio a hombres cargando cajas escondiendo la mercancía de polvo blanco y cargando la parte trasera de un camión.
Azucena escondida oyó como los dos hombres hablaban.
hombre1: joder! que mosqueo se ha pillado el jefe con el ataque sorpresa de la organización secreta de la justicia! ahora nos va a tocar cargarnos el marrón a nosotros!
hombre2: yo creía que los de los del grupo de la paz éste que salió de miembros arrepentidos de la organización del crimen junto con la victimas a las que les habían hecho daño, solo atacaba en las mansiones de los directivos con más pasta.
hombre1: y así era, pero a veces como excepciones también se informan de los lugares en donde cualquier miembro de la organización del crimen o gente que tenga negocios con ellos se esconde, y se encarga de desmantelar todo negocio para que el internado valle seco no pueda seguir recaudando dinero.
hombre1: esta es la última caja que quedaba de "maría".
hombre2: perfecto. Voy a subir al camión, tú encárgate de cerrar la puerta trasera.
El hombre2 le levantó el pulgar para arriba en símbolo de o.k. y el hombre1 se sentó en el asiento del conductor.
Cuando estaba conduciendo el hombre1, el hombre2 fue a cerrar las puertas, pero un soldado de la organización secreta de la justicia llegó por detrás y le hirió en el brazo, el camión arrancó con las puertas a medio cerrar, el soldado disparó al cargamento del camión, detrás de él vinieron dos soldados más uniéndosele a los disparos, todas las cajas quedaron agujereadas y el camión se alejó de los almacenes dejando tras suyo un sendero de polvo blanco.
El hombre2 estaba largo en el suelo, agonizando del dolor por el disparo en el brazo.
Azucena salió de su escondite acercándose al herido y mirando a los soldados miembros de la organización secreta de la justicia, les gritó.
Azucena: malditos seáis! ojala os mordáis la lengua y os envenenéis con vuestro propio veneno!
Los soldados se giraron hacia ella, ya que hasta ahora estaban mirando como se alejaba el camión con la mitad de la mercancía desparramada por la carretera.
Los 3 soldados dispararon hacia Azucena, pero ella dando volteretas mortales en el aire esquivó los disparos y saltó por encima de los soldados colocándose tras ellos. Los soldados patidifusos y sin habla muertos por la impresión siguieron con la mirada los movimientos de Azucena, ellos dejaron de disparar sin salir de su asombro, Azucena dio una vuelta de campana sobre ella misma y con varias patadas múltiples desarmó a los 3 soldados.
Uno de ellos cogió su walky-talky y hablando por él dijo.
soldado: necesitamos refuerzos, envíen ayuda.
Rápidamente dos furgones acudieron a la misma zona. Azucena pasó por encima del techo del primer furgón saltó y se situó en frente del segundo, lo cogió por el parachoques y catapultó usando su superfuerza hasta estallarlo contra una columna donde se quedó ardiendo y los 9 soldados que iban dentro de él murieron en el acto.
Los otros 9 soldados del primer furgón salieron y empezaron a disparar, y Azucena dando saltos, haciendo el pino, volteretas, corriendo y agachándose se alejó de allí rápida como un rayo con el fin de esquivar los disparos.
El mismo soldado que había llamado a los refuerzos por el walky-talky se quitó el casco y lo tiró al aire con el fin de terminar con el tiroteo.
Los 9 soldados captaron la indirecta y dejaron de disparar.
soldado1: qué pasa?
soldado2:sí, qué sucede?
soldado3: no os dais cuenta de quien es esa mujer? habéis visto como ha lanzado el furgón contra la columna como si fuese de mantequilla? la única persona capaz de hacer eso porque todavía sigue conservando en su cuerpo el efecto de la formula de la superfuerza la cuál se la inyectaron cuando solo tenía 2 años, y que pertenece a la organización secreta del crimen es... Azucena Terrón.
Todos los soldaos presentes menos el que acababa de a hablar repitieron ese nombre en una gran exclamación.
soldado3: exacto!! os habéis dado cuenta que hemos estado a punto de matar a Azucena? nadie de la organización secreta de la justicia puede herir a Azucena, nadie! el director nos tirara a todos al volcán de la justicia si ella sale perjudicada por esto.
soldado4: es increíble!!
soldado5: gracias por avisarnos!
Azucena siguió corriendo escapándose de los disparos, creyéndose que todavía seguían atacándola. Ella paseó por los almacenes, entró a una sala en donde habían 7 cadáveres en el suelo llenos de sangre de 7 personas diferentes, 5 hombres y 2 mujeres.
A lo lejos había un furgón militar con 8 soldados armados en su interior, y un soldado maduro que cogía maletines llenos de dinero escondidos en una de las salas de aquel almacén y los iba depositando en el interior del furgón. Cuando aquel soldado hubo depositado el último maletín de dinero, Azucena se le acercó por detrás al soldado maduro, cogiéndole del brazo le dijo insultándole.
Azucena: quita tus sucias manos de mi dinero, asquerosa sabandija!
El soldado se giró al darse cuenta de que le atacaban por detrás y le propinó a Azucena un golpe en la cabeza con su metralleta, consiguiendo que ésta se desmayara y se quedara larga tirada sobre el asfalto, inconsciente en el acto.
soldado(Alfonso Metro): arrancar el furgón! iros de inmediato! yo me reuniré con vosotros en el internado aureola! marcharos rápido!
El furgón se largó con los 8 soldados, abandonando a Alfonso, el dueño de la constructora que diseñó el internado aureola, padre de Tamara, viudo de Griselda Tierras.
Alfonso se agachó acercándose a Azucena. Alfonso le tocó la mejilla.
Alfonso Metro: dios mío! es la mujer más bonita que he visto en toda mi vida! quién debe ser?
Alfonso le revisó y encontró entre sus ropas su cartera, junto con su carnet de identidad, casi le da un soponcio cuando leyó el nombre de Azucena Terrón.
#134
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23/10/2010 20:21
Alfonso: Germán tenía razón, es bellísima, es como si hubiera hecho un pacto con el diablo para mantenerse bella de por vida.
Alfonso aprovechando que todavía seguía inconsciente, la cogió en brazos y la trasladó hasta su camioneta privada que él mismo conducía.
Alfonso se subió al asiento del conductor, a ella le abrochó el cinturón de seguridad sentándola a su lado y antes de arrancar le dijo acariciándole la mano.
Alfonso: no te preocupes mi reina, a partir de ahora prometo que nada me separará de ti.
Y Alfonso arrancó la camioneta rumbo al internado aureola llevándose a Azucena todavía inconsciente sin despertarse, con él.

FIN DEL CAPITULO 14
#135
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30/10/2010 15:23
CAPITULO 15
CUARTO DE LA SEGUNDA TEMPORADA

OBSESIÓN

En el interior del internado aureola, todos los soldados ya se encontraban de vuelta a salvo en sus habitaciones, de regreso de la misión de los almacenes en donde habían intentado que el internado valle seco, perdiera parte de sus ganancias en beneficios económicos gracias a la venta de drogas. Alfonso había conseguido colar a Azucena hasta su cuarto sin que nadie los viera.
Azucena estaba larga en su cama, con los ojos cerrados, Alfonso que se había duchado y quitado el traje de camuflaje que utilizaba en todas sus misiones, vestido de calle estaba sentado en una esquina de la cama contemplándola, hipnotizado.
Cuando en ese corto período de tiempo Alfonso observó como Azucena estaba frunciendo el ceño, y sus ojos se abrían lentamente.
Ella miró a su alrededor sobresaltada y confundida por no reconocer el sitio en donde se encontraba.
Alfonso acariciándola, le dijo.
Alfonso: no te asustes, no voy a hacerte ningún daño ¿sabes quién soy?
Azucena negó con la cabeza sin pronunciar palabra.
Alfonso: y si te digo que mi nombre es Alfonso Metro?
Azucena: Alfonso Metro? el colaborador de Germán Puertas, el ex-director de la organización secreta del crimen que le ayudó a levantar el edificio del internado aureola?
Alfonso: sí, ese mismo ¿cómo estás? ¿te encuentras bien?
Azucena: sí, creo que sí. ¿dónde estoy? ¿qué hago aquí? lo último que recuerdo es que estaba en unos almacenes y que todos murieron por culpa de un ataque sorpresa de la organización secreta de la justicia.
Alfonso: así es, yo colaboré en esa misión como soldado, tú resultaste herida y te desmayaste en medio del gentío y yo te metí en mi camioneta y te traje hasta el internado aureola sin informarles de tu presencia a ninguno de mis compañeros.
Azucena: el internado aureola? estamos en el internado aureola?
Alfonso: sí, pero tranquila, nadie de aquí sabe que tú estas conmigo en mi habitación.
Azucena: pero tú sabes quién soy yo?
Alfonso: por supuesto que sí, eres Azucena Terrón, en el tiempo en que has estado dormida aproveché para mirar dentro de tu cartera, leí el nombre en tu carnet, no podía arriesgarme a traer hasta la fortaleza de la organización secreta de la justicia a una desconocida.
Azucena: y qué quieres de mí? por qué me has traído hasta aquí?
Alfonso: ¿sabes que Germán Puertas, el actual director de este internado, exige en todas las misiones que los soldados realizamos para arruinar y destruir a la organización secreta del crimen, que si en alguna ocasión encontramos a Azucena Terrón, se la traigamos a él sana y salva?
Azucena: no, yo pensaba que vuestros ataques eran para exterminar a todo miembro, socio, directivo o contacto con la organización secreta del crimen.
Alfonso: sí, a todos menos a ti, Germán sigue enamorado de ti, y ahora entiendo porque.
Azucena: qué quieres de mí? me has traído hasta aquí para presentarme frente a Germán? porque si es para eso ahora mismo vamos a su despacho y hablamos con él, cuando antes acabemos con esto antes podré volver a mi organización.
Alfonso: eso ni hablar! Germán no tiene que saber nada sobre que tú estás aquí! sí lo sabe intentará que te quedes con él, y después de conocerte no quiero que pueda tenerte ningún otro hombre aparte de mí.
Azucena: Germán ya perdió su oportunidad conmigo hace 20 años, pudo elegir quedarse conmigo sí, pero eligió marcharse de mi lado y condenarme a la tiranía sin sentido de su hermano Jorge, él alcanzó un poder enorme cuando fue ascendido a director, después de la marcha de Germán. Yo nunca volvería con él, nunca, aunque me lo pidiera de rodillas.
Alfonso: qué fue lo que pasó entre Germán y tú hace 20 años? tan importante fue vuestra relación?
Azucena: han pasado 20 años, eso ahora ya no importa, Germán pertenece a un punto muy alejado de mi vida.
Alfonso: en realidad me alegró que por Germán tú ya no sientas nada, aunque a mí tu pasado no me debería de importar, lo que me importa es tu presente y tu futuro, y allí es donde quiero estar yo.
Azucena: sino es para presentarme frente a Germán ¿por qué me has traído hasta el internado aureola? dime.
Alfonso: para admirarte desde más cerca, eres tan hermosa, tanto. Yo nunca le he pedido esto a una mujer pero... tú no eres una mujer, eres una diosa. Sé que trabajas como prostituta de lujo y que tienes una casa de masajes en el pueblo valle seco.
Azucena: la casa de masajes la cerré, ya no trabajo como prostituta, me he retirado.
Alfonso: si eso es cierto que hacías en aquellos almacenes cuando ocurrió el ataque de la organización secreta de la justicia?
Azucena: estaba despidiéndome de mis antiguos clientes.
Alfonso: y por qué te has retirado? llevabas mucho tiempo dentro del negocio.
Azucena: sí, exactamente 14 años, por eso me he retirado, porque durante 14 años he vivido dependiendo de los favores que yo misma ofrecía a mis clientes, ahora quiero vivir mi propia vida, y cumplir mis propios deseos, no los de mis clientes.
Alfonso: pues es una lástima, conozco a muchos hombres que pagarían una fortuna por estar con una mujer como tú.
Azucena: ya han habido hombres en mi vida que han pagado una fortuna por estar conmigo, y ya me cansé de todos ellos, ahora soy una mujer libre.
Alfonso: una mujer libre del todo no, porque te recuerdo que estás conmigo encerrada en una habitación lejos del internado valle seco.
Azucena: qué es lo que esperas exactamente de mí?
Alfonso: quería pagarte para que te quedaras un tiempecillo conmigo recluida en mi habitación, yo me encargaría de proporcionarte comida y todo lo que necesitaras, y te pagaría con mucho dinero, lo prometo.
Azucena: y de verdad esperas que yo acepté eso? lo siento, pero te vas a quedar con las ganas, yo me voy de aquí.
#136
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30/10/2010 15:24
Azucena se dirigió hacia la puerta de la habitación para abrirla pero Alfonso le detuvo.
Alfonso: a dónde crees que vas? si cruzas esa puerta y alguien te ve, más de 300 soldados no te dejaran salir de aquí, informaran rápidamente al director de tu presencia.
Azucena: puedo pelear con ellos, tengo superfuerza.
Alfonso: sí, lo sé, todos lo saben ¿pero vas a pelear tú sola contra más de 300 hombres?
Azucena: los pasadizos, este internado es una copia exacta del mío, aunque su decoración cambia bastante, pero los pasadizos existen, puedo salir nadando por el lago subterráneo y llegar a la piscina del bosque.
Alfonso: muy astuta, pero... no te pienso dejar marchar.
Azucena: y cómo vas a impedírmelo? no puedes! ahora mismo podía pegarte un puñetazo y tirarte por la ventana si me apeteciera.
Azucena se alejó de la puerta de salida de la habitación y se acercó al armario para pasar por la entrada secreta a los pasadizos, pero Alfonso le habló a sus espaldas.
Alfonso: tienes razón, no puedo detenerte, pero te propongo una oferta. Si te quedas conmigo y complaces todos mis deseos, te daré todo lo que tú me pidas.
Azucena se giró hacia él.
Azucena: cuánto es todo?
Alfonso: estoy dispuesto hasta a firmarte un cheque en blanco.
Azucena: un cheque en blanco para mí sola?
Alfonso: totalmente a tu nombre, aceptaré cualquier cifra de dinero, por muy alta que sea.
Azucena: yo... no puedo aceptarlo, estoy retirada del negocio.
Alfonso sacó su chequera y firmó uno de los cheques a nombre de Azucena.
Alfonso: toma, pon tú la cifra, me da igual.
Azucena: o sea que vas en serio.
Alfonso: totalmente.
Azucena: supongo que tendrás fondos necesarios como para poder cumplir con lo que me prometes.
Alfonso: por supuesto que los tengo, ¿te vas a quedar entonces?
Azucena dudó por unos instantes, abrió la puerta del armario, dio un paso hacia su interior, empezó a bajar las escaleras que conducían a los pasadizos, pero... al cabo exactamente de 3 minutos ella retrocediendo sobre sus pasos, volvió a estar dentro del cuarto de Alfonso, cerró la puerta del armario y apoyándose sobre ella, le dijo a Alfonso mirándolo.
Azucena: cuanto tiempo quieres que me quedé?
Alfonso le sonrió.
Alfonso: hasta que me cansé de ti.
Alfonso se acercó a Azucena y la besó en los labios, ellos dos se empezaron a desnudar mutuamente mientras caminaban hacia la cama, a 10 pasos de ella Alfonso sin pantalones y con la camisa desabrochada la cogió en brazos.
Alfonso: eres preciosa, realmente preciosa.
Y Alfonso la tumbó sobre la cama para seguirla besando y poder apropiarse del dulce y embriagador aroma que desprendía todo su cuerpo.
Mientras, en el otro internado, el internado valle seco. En esa mañana en la que acababa de amanecer, todos los alumnos (vestidos con el uniforme negro y gris) asistían a una clase de manejo de armas (pretecnología).
Manuela, la hermana de Azucena Terrón se paseaba frente a la pizarra luciendo su barriguita de embarazada.
Manuela: Diego, sal a la pizarra y dibuja una pistola y anota a su lado con flechas las partes de las que se compone.
Diego Marremo que había estado mirando por la ventana distraído durante toda la clase al oír la voz de la profesora, dijo.
Diego: sí, ahora mismo.
Diego se levantó medio zombi y bostezando, caminando mientras se balanceaba, él se acercó a la pizarra, cogió la tiza y empezó a dibujar la pistola, pero a medio dibujo se paró en seco y cerró los ojos quedándose dormido de pie frente a toda la clase.
Manuela: Diego! Diego!
Manuela dio palmadas al aire.
Diego abrió los ojos.
Diego: eh? qué pasa?
Los demás alumnos se rieron al ver su reacción e hicieron comentarios entre ellos.
alumno1: toma, para que escarmiente, éste seguro que se queda dormido porque no puede aguantar el ritmo frenético al que le tiene sometido Azucena cada noche.
alumno2: y todo por querer guardarse a Azucena para él solo, si todos sabemos de sobras que Azucena es demasiada mujer como para estar solo con un hombre.
Manuela: shhhhhhhhhh! un poco de silencio por favor, que estamos en medio de una clase.
En ese instante la campana del final de clase sonó.
Manuela: seguiremos con la lección mañana.
Diego se disponía a irse, a recoger sus libros junto a su mochila y a abandonar el aula con el resto de sus compañeros, pero Manuela le llamó.
Manuela: Diego, tú quédate, quiero hablar contigo.
Diego bostezando.
Diego: Manuela, ahora no, estoy muy cansado, quiero echarme una siesta antes de la próxima clase en mi cuarto, tenemos todo el día para hablar.
Manuela: Diego, yo quiero hablar ahora contigo, no dentro de unas horas, ahora.
Diego: qué quieres?
Manuela: se puede saber qué te pasa? has estado muy raro en toda la hora de clase.
Diego: ya te lo he dicho tengo sueño, me recuperaré en cuanto duerma un poco, no he pegado ojo en toda la noche.
Manuela: oye, a mi los detalles íntimos de tu vida sexual con mi hermana no me los cuentes, bastante tuve con ver los videos que repartió Jorge por todo el colegio vendiéndolos, al principio de vuestra relación.
Diego: qué detalles íntimos? no me seas mal pensada, no he dormido en toda la noche porque he estado en el cuarto de tu hermana esperándola a ella a que viniera, y no se ha presentado en toda la noche, no sé si quedó dormida en los laboratorios mientras trabajaba con los androides, fue la última vez que la vi.
Manuela: en los laboratorios? no, no creo que esté allí. Si mi suegro no estuviera escondido en la casa de masajes pensaría que Azucena ha pasado por allí anoche y todavía no ha vuelto de ella, pero estando la casa de masajes cerrada, no creo que se haya arriesgado a ir.
Diego: en la casa de masajes? y por qué iba a volver Azucena a la casa de masajes?
Manuela: para buscar en su agenda los nombres de sus clientes y quedar con ellos, aunque bien pensado no le hace falta, los tiene guardados en su móvil.
Diego: Azucena no está con otro hombre.
Manuela: Diego, creo que yo conozco a mi hermana mejor que tú, si te digo que está en estos momentos en la casa y en la cama de otro hombre por dinero, es que está.
Diego: que no, que me niego a creerlo, ella y yo hablamos ayer en los laboratorios mientras estaba trabajando con los androides, me dijo que me quería solo a mí, no está en la cama con otro hombre y punto.
#137
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30/10/2010 15:25
Manuela: lo de la cama es relativo, puede estar en un jacuzzi, en una sauna, en un sofá, en una tumbona columpio de un jardín de alguna gran mansión...
Diego: que no, que no es cierto! que ella nunca me haría eso, no a mí, ella está enamorada de mí, lo sé, no vas a conseguir que dudé de ella.
Manuela: Diego, no lo pretendo. El hecho de que no me guste que mi hermana esté contigo no significa directamente que esté contra a ti, lo único que quiero es que te des cuenta de la realidad, y luego si quieres seguir con Azucena, pues sigues, pero sabiendo todo lo que puedes perder o ganar con esta relación.
Diego: que Azucena no está con ningún otro hombre, pasé que lo esté pasando mal porque tiene un problema de adicción con el dinero y a causa de eso haga algunas locuras, pero de allí a olvidarse de mí en una sola noche y meterse en la cama con otro, pues no, no lo ha hecho y punto. Yo... ya sé que tú no me crees, pero yo quiero a Azucena de verdad y sé que ella también me quiere a mí.
Manuela: que sí, que aquí nadie está cuestionando vuestro amor, yo no estoy diciendo que no te quiera, solo que Azucena tiene una forma muy diferente de ver las cosas, el hecho de que ahora esté en la cama con otro hombre, no quiere decir que te haya dejado de querer, son solo negocios, cuando le saqué a ese hombre todo el dinero que ella deseé volverá a ti.
Diego: no quiero quedarme esperando a que vuelva, no quiero ser el último hombre en la vida de Azucena igual como lo era antes de que cerráramos la casa de masajes, voy a ir a buscarla para traerla de vuelta.
Manuela: a buscarla? a donde? tú sabes la cantidad de clientes que tenía Azucena antes de convertirse en tu novia?
Diego: en algún sitio debe estar, su coche tampoco está aparcado allí afuera, por eso estaba mirando por la ventana durante la hora de clase, ¿me dejas las llaves de tu coche naranja?
Manuela: que te dejé las llaves de mi coche? tú te has vuelto loco! solo tienes 16 años!
Diego: tu hermana me deja su coche siempre que se lo pido.
Manuela: mi hermana es una cabeza loca que no piensa en la cosas que hace, yo mi coche a ti no te lo dejó ni loca.
Diego: vale, pues me lleva tú.
Manuela: que te llevé, a donde ?
Diego: no sé, tú seguro que conoces sitios antiguos donde Azucena solía ir a visitar a sus clientes, y sino se me ocurre que... el móvil de Azucena tiene rastreador?
Manuela: sí, podemos seguir la señal con el gps de mi coche.
Diego: entonces me llevas?
Manuela: sí, pero quiero hacerte una pregunta Diego, si localizamos a mi hermana y se cumple lo que yo sospecho y es que está en la cama con otro hombre, qué vas a hacer? vas a perdonarla y seguir con ella?
Diego: no lo sé, antes tengo que encontrarme en la situación para saberlo.
Manuela: vamos.
Y Diego y Manuela salieron del aula y del internado, subiendo al coche naranja y siguiendo la señal del móvil de Azucena, en el gps del coche.
Mientras, en el internado aureola. Alfonso se había despertado, después de pasar toda la noche acostado en su cama con Azucena. Él se levantó, se puso los zapatos, se metió la camisa por dentro de los pantalones, se puso la chaqueta, se ajustó la corbata frente al espejo de cuerpo entero, y miró alrededor suyo, Azucena no estaba por ninguna parte, ni su ropa, ni su bolso, ni rastro de ella.
Alfonso: Azucena, Azucena, ¿y ésta donde se ha metido ahora? maldita sea! tenía que haberla atado a la cama para que no se escapara! aunque podía haber roto las cuerdas y con esposas tampoco podría, puede fundir el hierro estrujándolo entre sus manos, no tendría que haberme quedado dormido, le dije que no saliera de la habitación, que era peligroso para ella, tengo que encontrarla, antes de que la vea alguien ¿donde estará?
Alfonso salió de la habitación muy preocupado por encontrar a Azucena.
Mientras ella estaba paseando por el internado aureola.
Azucena paseaba por el pasillo abriendo y cerrando las puertas de los distintos cuartos mirando dentro de ellos, por suerte, todos los cuartos hasta ahora que había abierto estaban vacíos.
Azucena: dios! esto es increíble! se parece tanto a nuestro internado! no puedo creer que Germán al final hiciera realidad todo lo que dijo que un día haría y antes no existía, hace 20 años la creación de la organización secreta de la justicia no era más que una fantasía, y ahora fíjate en todo esto.
Azucena siguió caminando por el internado, y entró dentro del despacho del director.
Azucena: el despacho del director, desde aquí es donde Germán lo dirige todo.
Azucena se puso frente al ordenador, lo encendió y se metió en "mis documentos".
Azucena: descubramos secretos confidenciales de la organización secreta de la justicia, vamos Germán, enséñame tu plan para terminar y borrar de la faz de la tierra a la organización secreta del crimen.
Azucena inspeccionó los archivos, y vio una carpeta en donde ponía "top secret".
Azucena la abrió.
Azucena: pero ¿esto que es? ya no me acordaba de estas fotos, hace tanto tiempo de esto...
Toda la carpeta estaba llena de fotografías de ella a solas posando para Germán en el patio exterior o en el bosque del internado valle seco, con el uniforme negro y gris de la organización del crimen, cuando ella tenía 15 años. También había fotos en pareja, de Germán y Azucena cogidos de la mano. Había por lo menos más de 25 fotos.
A Azucena se le escaparon las lágrimas al ver todas y cada una de esas fotos. Ella deslizó su mano sobre el ratón, apretó el botón derecho, se abrió el recuadro contextual, y deslizó la flechita del ratón hasta eliminar, eliminando todas las fotos mientras apretaba el botón de "next".
En ese instante cuando Azucena eliminó la última foto, alguien entró en el despacho, Germán, y la vio.
Germán entró por la puerta.
Germán: Azucena, qué haces tú aquí?
Azucena: misterios de la vida, estaba mirando tu ordenador, no sabía que aún guardarás fotos de cuando tú y yo estuvimos juntos.
Germán: Azucena, yo lo conservo todo de ti, todo.
Germán le acarició la mejilla.
Azucena le retiró la mano.
Azucena: no me toques, y para que lo sepas, ya no conservas nada de mí, nada. Al menos no las fotografías ya no, las acabo de borrar todas de la memoria del ordenador.
Germán: qué? no puede ser!! por qué lo has hecho? por qué?
Germán corrió enseguida hacia el ordenador, deslizó el puntero del ratón hasta la "papelera de reciclaje" pero ésta estaba vacía.
Azucena se cruzó de brazos.
Azucena: por favor, ¿te crees que soy tan tonta como para no acordarme de vaciar la papelera?
Germán: no importa, puedo recuperarlas, tengo copias de seguridad.
Azucena: claro, debí suponerlo, tú siempre lo tienes todo planeado desde el principio, no hay nada que se te escapé ¿verdad? como nuestro futuro, desde el primer día en que me besaste tenías decidido que me uniera a ti en la organización secreta de la justicia, pero aprende una cosa Germán, a mí nadie me puede controlar, nadie.
#138
circulo naranja
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30/10/2010 15:26
Germán: qué quieres Azucena? qué haces aquí? por qué has venido?
Azucena: yo no quiero nada, ni de ti, ni de esta innombrable organización, de hecho por eso he venido, a decirte que muy bonito tu colegio, y muy duros los soldados que has conseguido reclutar para que luchen bajo tus ordenes, pero todo esto no te va a servir de nada, la organización secreta del crimen es más fuerte cada día que pasa y tú te alejaste de ella hace 20 años, no tienes ni idea de todos sus progresos, ni idea.
Germán: la última vez que hablamos me dijiste que mi hermano Jorge te había intentado torturar y hacer daño desde que yo me marché del internado, aprovechando su poder como director. Si tan mal lo estás pasando en su compañía ¿por qué no lo dejas todo y vienes aquí conmigo?
Azucena: porque nadie me va a alejar de mi casa. No lo entiendes, tú nunca lo entendiste, ¿por qué dejaste de ser miembro de la organización secreta del crimen? ¿por qué?
Germán: sabes perfectamente porque lo dejé, porque siendo miembro de ella hacía sufrir a la gente.
Azucena: qué hacías sufrir a la gente? qué gente? la gente que llora a la primera de cambio cuando se le amenaza con un cuchillo en el cuello o la gente que protege sus casas con alarmas pensando que así ahuyentaran a los ladrones? esa clase de gente Germán? si son débiles y no saben defenderse no es culpa nuestra, ellos nos desprecian y nos tratan como escoria, pues no somos una escoria, somos una comunidad, una comunidad de más de 1000 personas, porque sí, en el internado hay 400 alumnos, pero tú cuenta también a los profesores, directivos, socios, familiares de éstos, amigos... nadie, nadie va poder nunca romper la cadena. Yo no soy una persona del mundo exterior, yo no pertenezco a esta sociedad, soy una miembro de la organización secreta del crimen, y esto no es un hecho o algo que se pueda cambiar cuando a uno le apetece, es una forma de vivir.
Germán: escucha, yo cuando era niño también me enseñaron todo esas patrañas en el internado, cuando era adolescente me lo siguieron enseñando, me decían que yo no mataba a la gente, que eso era el curso natural de la vida, que lo único que yo hacía era hacerme un hueco para poder seguir viviendo yo en este mundo, porque ya había demasiada gente viviendo en él, de adulto intentaba enseñarles a los jóvenes alumnos todo lo que me enseñaron a mí en su día y entonces lo comprendí, comprendí que cada vez que mataba a una persona, no mataba a un cuerpo, mataba también los buenos sentimientos que hay en el mundo, porque hacía que las personas perdieran la confianza en la paz, ¿y que es un mundo sin paz y sin gente con bondad en los corazones? eh? que es?
Azucena le aplaudió con ironía.
Azucena: muy bonito, realmente precioso tu discurso, lástima que solo sea eso, un discurso con lo que engañar a cursis soñadores, pensándolo mejor, no llega ni a discurso, solo es un burdo intento que no sirve para convencer ni a niños de 3 años.
Azucena se disponía a marcharse del despacho pero Germán la llamó.
Germán: Azucena por favor entiéndelo, la organización secreta de la justicia representa todo por lo que yo he luchado para conseguir en el mundo, no puedo abandonar mi proyecto y por supuesto no voy a dejar que fracasé.
Azucena: haz lo que creas que debes hacer, pero hace 20 años creíste en la construcción de la organización secreta de la justicia, ¿y que conseguiste con eso? perderme a mí, si sigues en tu empeño con ella y en tratar de convencerme para me una a ti, solo conseguirás una única cosa, que es perderte a ti mismo, porque solo hace falta mirarte a la cara para darse cuenta que sin mí te sientes perdido, solo hace falta escuchar el tono de tu voz para saber que te mueres de ganas por tenerme otra vez entre tus brazos.
Germán: basta! basta ya! qué quieres de mí Azucena? qué quieres?
Azucena: yo? nada, eras tú quién querías verme. Eres tú quien ordena a tus soldados que disparen a todos los miembros de la organización secreta del crimen menos a mí, ¿por qué no me matas de una vez y acabas con esto para siempre? por qué no te atreves a disparar contra mí? por qué? después de todo tú ya me mataste una vez hace 20 años cuando me abandonaste después de que yo me cansara de pedirte que te quedaras conmigo, ¿qué importa ahora si muero una segunda vez? eh? ¿qué importa ya?
Germán: qué haces aquí Azucena? cómo has venido al internado aureola? cómo?
En ese instante la puerta del despacho del director se volvió a abrir por otra persona que entró y que había estado escuchando parte de la conversación desde el pasillo.
Alfonso Metro: la he traído yo.
Germán: tú?
Azucena: sí, ¿recuerdas la última misión en donde mandaste a tus hombres para que mataran a los traficantes de drogas que tenemos contratados a nuestro servicio? pues fíjate por donde que yo estaba paseando por esos almacenes cuando hubo el ataque de tu organización, alguien me golpeó y me desmayé y Alfonso muy amable se ofreció a socorrerme y me trajo hasta aquí en su camioneta, y después me metió en su cama, y hemos pasado toda la noche juntos, conociéndonos mejor, y me ha pagado con un cheque en blanco ¿y sabes qué? Alfonso es mucho más hombre que tú.
Azucena se acercó a Alfonso y le besó en los labios con tal de cabrear a Germán.
Germán sin poder contener la rabia, la cogió del brazo apartándola de Alfonso.
Germán: ven conmigo ahora mismo, ya me tienes harto!
Germán se llevó a Azucena fuera del despacho, la empujó contra la pared, y le gritó.
Germán: espérame aquí, no sé como te atreves ni siquiera a mirarme a la cara después de todo lo pasado entre nosotros, no sé como puedes ensuciar de esta manera todo lo que hubo entre nosotros.
Germán volvió al interior del despacho.
Germán miró a la cara a Alfonso y le dijo.
Germán: con que exageraba con lo de que Azucena era irresistible para todos los hombres eh? tú y yo ya hablaremos, amigo...
Germán volvió a salir al pasillo.
Germán cogió a Azucena del brazo y se la llevó bruscamente fuera del colegio.
Entre tanto, un coche naranja había aparcado en el patio exterior al internado.
Manuela y Diego acababan de llegar al internado aureola.
Diego y Manuela hablaron mirando el edificio sin salir del coche.
Diego: donde estamos?
Manuela: de verdad no lo reconoces?
Diego: sí, por supuesto, esto es... el internado aureola no?
Manuela: sí, la tapadera que utiliza la organización secreta de la justicia.
Diego: y qué hacemos aquí? seguro que no te has equivocado de dirección? no creerás que Azucena ha vuelto a estar con Germán?
Manuela: con Germán? después de lo que él le hizo a ella hace 20 años? imposible! Azucena nunca podrá perdonar a Germán, nunca.
Diego: entonces, qué hará aquí Azucena?
En esos instantes Diego y Manuela desde el interior del coche naranja, vieron como salían por la puerta Germán y Azucena discutiendo.
Germán tenía cogida a Azucena del brazo.
Azucena: suéltame! me estás haciendo daño! suéltame animal! suéltame!
#139
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30/10/2010 15:26
Germán: lárgate de mi vista! lárgate! no quiero volverte a ver nunca más en la vida!
Germán le soltó el brazo a Azucena empujándola lejos de él.
Azucena: ah! ahora no quieres verme? te has pasado 20 años de tu vida soñando con nuestro reencuentro y ahora me dices ¿que no quieres verme nunca más?
Germán: no quiero verte de este modo, Azucena tú no eres así, te conozco, tú me enseñaste a querer otra vez cuando yo ya lo había perdido todo en la vida, tú me enseñaste a volver a creer que podía ser feliz todavía en la vida, tú me enseñaste que siempre hay una segunda oportunidad para todos, por favor, no hagas que te odié, no me recuerdes que tú también eres una miembro de la organización secreta del crimen.
Azucena: por qué no me olvidas Germán? por qué? por qué te avergüenzas de tu pasado como asesino profesional y sin embargo no eres capaz de olvidar toda nuestra historia pasada, eh por qué?
Germán: porque te quiero, cuando te besé por primera vez me hice una promesa a mí mismo, que tú y yo viviríamos juntos para siempre y hasta ahora he cumplido todas mis promesas, la de abrir la organización secreta de la justicia, la de construir un nuevo internado donde entrenar a soldados del bien, solo faltas tú, pero no quiero conseguirte a la fuerza, vas a ser tú misma quien un día me venga a mí suplicando que vuelva contigo.
Azucena: yo? suplicarte a ti? no me hagas reír, ni aunque me estuviera muriendo volvería contigo Germán, ni aunque fueran los últimos días de mi vida.
Germán: vete, da media vuelta y vete, te voy a dejar marchar por el momento, pero un día, un día conseguiré volver a encender la llama del amor por mí en ti, y ese día, ese día será recordado por los siglos de los siglos.
Germán se dio media vuelta y volvió a entrar al internado.
Azucena en ese momento caminó por el patio exterior, hasta que escuchó el sonido de la bocina de un coche, vio a un coche naranja acercándose hacia ella y reconoció a la conductora y al copiloto, a su hermana mayor Manuela y a su novio de 16 años, Diego.
Manuela y Diego pararon el coche junto a Azucena y salieron de él, cada uno por sus respectivas puertas.
Azucena al verles...
Azucena: Manuela! Diego! qué hacéis vosotros aquí?
Manuela: y tú? qué haces aquí tú? Diego y yo hemos venido a buscarte siguiendo el rastro de la señal del localizador de tu móvil, ¿qué hacías fuera de los limites de valle seco Azucena?
Azucena: no sé, simplemente salí a dar una vuelta y me perdí.
Diego: qué te perdiste? con quién Azucena? porque está claro que conmigo no has estado esta noche.
Azucena: con nadie Diego, a ver si ahora resulta que cuando no estoy contigo una noche ya automáticamente piensas que estoy con otro hombre.
Manuela: ha sido con Germán? has estado otra vez con él?
Azucena: no, claro que no, ¿no habéis visto como Germán me ha sacado del colegio de malas maneras y a empujones? de verdad creéis que estaría tan enfadado conmigo después de haber pasado una noche de pasión juntos?
Diego: entonces con quién? sino has estado con Germán con quién has pasado la noche Azucena?
Azucena: antes quiero que sepas Diego que lo he hecho por nosotros, no he estado con Germán, sino con Alfonso Metro.
Diego: cómo?
Azucena: sí, que he pasado la noche en la habitación de Alfonso, fui a dar una vuelta con el coche, pasé por casualidad por unos almacenes, donde teníamos contratados a traficantes de drogas para proporcionaros dinero para la organización, y no sé como de pronto me vi envuelta en un ataque sorpresa de la organización secreta de la justicia, allí por accidente alguien me golpeó y me desmayé y Alfonso al encontrarme inconsciente me trajo hasta aquí sin que yo lo supiera. Y después... me ofreció un cheque en blanco si aceptaba pasar con él la noche.
Azucena se sacó el cheque en blanco del escote de su blusa y se lo rozó a Diego cerca de la nariz.
Azucena: lo he hecho por nosotros Diego, ahora podemos coger el dinero, disfrutarlo y gastárnoslo los dos juntos, en lo que queramos.
Diego sin ni siquiera parpadear, cogió el cheque en blanco, lo rompió en mil pedazos y furioso le chilló a Azucena.
Diego: sube, sube al coche y no me hables hasta que lleguemos al internado!
Azucena: pero Diego yo...
Diego: he dicho que no quiero oírte hablar hasta que no lleguemos al internado!
Azucena afirmó con la cabeza y se sentó en la parte trasera del coche naranja de su hermana sin añadir nada más.
Diego se sentó en el asiento del copiloto y Manuela tomó otra vez el asiento del conductor.
Cuando Manuela se disponía a arrancar el coche, notó a Diego algo distraído mientras miraba por la ventanilla y contemplaba el edificio del internado aureola.
Manuela: Diego ¿qué te pasa?
Diego: nada, estaba pensando en que mi madre ahora mismo está a 10 pasos de mí, podía bajar a verla aunque fueran solo 5 minutos. Pero no déjalo, mejor no lo hago, si la viera no sé si luego sería capaz de irme otra vez sin ella.
Manuela: Diego, eres libre de quedarte con tu madre si quieres.
Diego miró al edificio del internado aureola, miró a Azucena sentada en la parte trasera del coche y le dijo a Manuela mirando hacia delante.
Diego: arranca el coche y volvamos al internado valle seco, antes de que cambié de idea.
Y Manuela arrancó el coche y los tres salieron del internado aureola y del puente "el postre de la luna" para entrar en el pueblo valle seco y aparcar frente a las puertas del internado.
Manuela salió del coche. Diego también lo hizo. Azucena salió tras de él.
Azucena: Diego, ¿vas a escucharme ahora?
Diego: cállate! no quiero hablar contigo!
Azucena: antes me has dicho que no querías hablar hasta que llegáramos al internado.
Diego: y?
Azucena: que ya estamos en él.
Diego: solo espero una cosa Azucena, que esta noche en la cama con Alfonso, te lo hayas pasado muy bien, porque yo lo he pasado fatal esperándote toda la noche despierto en tu habitación sin que tú aparecieras por ahí, pensaba que alguien te había raptado, llegué a pensar incluso que te habían apuñalado y dejado tu cuerpo abandonado en una cuneta y tú y tú...
Azucena: Diego, tampoco hace falta que te pongas así, tú estuviste con su hija Tamara.
Diego: Azucena, no compares porque no es lo mismo, yo solo estuve con Tamara como un trabajo de clase que me mandó Jorge, Tamara se había infiltrado en nuestra organización y yo tenía que descubrirla, eso fue antes de que pasará nada entre tú y yo y además yo con Tamara aparte de unos besos, no pasó nada más.
Azucena: pero Diego tienes que entenderme, necesitaba ese dinero, por favor, compréndelo.
#140
circulo naranja
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30/10/2010 15:27
Diego: qué quieres que comprenda Azucena? eh? que para ti es mucho más importante un trozo de papel económico firmado por Alfonso que estar conmigo? eso es lo que quieres que comprenda?
Diego empezó a caminar hasta las puertas del internado.
Y Azucena fue tras él, persiguiéndole.
En ese instante Jorge, el director, salía del internado y se cruzó con ellos dos que entraban discutiendo, Jorge salió hasta el patio exterior donde vio a Manuela frente a su coche.
Jorge: y a esos dos que les pasa?-dijo Jorge a Manuela refiriéndose a Azucena y a Diego.
Manuela: nada, que mi hermanita nunca va a aprender, ¿sabes donde he estado?
Jorge: donde?
Manuela: en el internado aureola, Azucena salió a dar una vuelta ayer y visitó los almacenes donde tenemos trabajando a los traficantes de drogas, hubo un ataque sorpresa de la organización secreta de la justicia, golpearon a Azucena por accidente y Alfonso Metro, que estaba como soldado en esa misión, se la llevó inconsciente hasta el internado. Cuando ella se despertó le ofreció un cheque en blanco a cambio de que ella pasara la noche con él.
Jorge: qué? que Azucena ha pasado la noche con Alfonso Metro fuera de este internado sin que Diego supiera nada?
Manuela: sí, la verdad tenía la esperanza de que mi hermana hubiera madurado algo en estos últimos años, pero ésta visto que en ella todo no son más que palabras.
Manuela entró dentro del internado, dejando a Jorge solo en el patio exterior.
Jorge: vaya, vaya con Azucena, no si al final no va a hacer falta ni que haga nada para separarla de Diego, Azucena ella solita me acaba de hacer todo el trabajo.
Mientras, Diego y Azucena seguían discutiendo.
Azucena: Diego para! para ! para un momento por favor! quieres escucharme ? solo quiero hablar contigo! por favor!
Azucena y Diego llegaron a las escaleras, en ese instante bajaba por ellas con el uniforme negro y faldita gris, Esmeralda.
Esmeralda: Diego ¿de donde vienes? te estaba buscando.
Diego: qué me buscabas? que casualidad! porque yo a ti también!
Diego delante de Azucena cogió a Esmeralda por la cintura y la besó en los labios.
Diego se le acercó al oído de Esmeralda y le susurró.
Diego: espérame esta noche en tu cuarto, y asegúrate que no haya nadie más.
Azucena: Diego, por favor, ¿ahora que intentas? ponerme celosa?
Diego: no-dijo Diego soltando a Esmeralda y mirando directamente a los ojos de Azucena-solo quiero pagarte con la misma moneda, ¿ tú no has estado esta noche con Alfonso Metro? pues yo a lo mejor también pasó una noche en compañía de tu sobrina y al día siguiente hablamos del tema, a ver si así me comprendes tú a mí y me perdonas el fallo.
Esmeralda: un momento, que pasa aquí? que es eso de que has pasado la noche con Alfonso Metro, tía?
Azucena: nada, una tontería, ayer fui a dar una vuelta con el coche, pasé por los almacenes donde estaban trabajado los traficantes de drogas que nos conseguían dinero para la hucha del colegio y justo en ese momento hubo un ataque sorpresa de la organización secreta de la justicia, alguien me golpeó, me desmayé, y Alfonso me llevó hasta el internado en su camioneta antes de que despertara. Allí cuando desperté, me ofreció un cheque en blanco, a cambio de que pasara la noche con él. Y él y yo estuvimos juntos, y él me pagó. Ya está, tampoco es tan complicado entenderlo, solo se trata de negocios. Conseguí el dinero aunque luego aquí Diego rompiera el cheque en pedazos, y eso es lo único que importa, nunca más voy a ver a Alfonso, es una tontería que te enfades tanto por algo que no significó absolutamente nada.
Diego: ah sí? una tontería? vamos a ver si te parece tanta tontería cuando hablemos mañana tú y yo después de haberme acostado con tu sobrina.
Diego le acarició el brazo a Esmeralda con ternura y le dijo.
Diego: lo dicho Esmeralda, espérame esta noche en tu cuarto, intentaré no tardar, procura mantenerte despierta hasta que llegué yo.
Azucena: Diego, por favor, no me seas infantil.
Diego: qué has dicho? que no sea qué? te vas a enterar tú ahora de lo infantil que puedo llegar a ser!
Diego se alejó de Esmeralda y de Azucena, dirigiéndose hacia la biblioteca del colegio.
Azucena: Diego! y ahora donde vas?
Azucena se alejó de Esmeralda, persiguiendo a Diego pero en cuanto vio a sus espaldas que Esmeralda se había quedado quieta en las escaleras sonriendo, volvió a su lado y dijo.
Azucena: y tú no sonrías tanto, esta noche si decides esperar a Diego en tu cuarto te vas a hacer vieja, Diego no va a ir, aunque te lo haya dicho, no va a ir.
Esmeralda: y tú que sabes?
Azucena: por favor Esmeralda, está muy claro que te lo ha dicho para darme celos, pero ya te sabes el refrán, del dicho al hecho...
Y Azucena se alejó de su sobrina para perseguir a Diego.
Diego entró en la biblioteca, se acercó a uno de los ordenadores.
Con la mano tecleó: *55555* y al instante el suelo se abrió bajo sus pies y bajó por el tobogán metálico y deslizante hasta los pasadizos secretos.
Azucena también tecleó en el mismo ordenador:*55555* y también bajó por el mismo tobogán tras Diego.
Los dos llegaron a los pasadizos, Diego entró en la sala donde Azucena tenía los androides, Luz y Ascensión, las dos mujeres robots que iban a ser sus sustitutas con sus clientes cuando ella se retirara del mundo de la prostitución.
Diego cogió el martillo y golpeó a los androides hasta desmontarlos, y quitarles todos los tornillos y tuercas.
Azucena: Diego! Diego qué haces? sabes lo que me ha costado crear esos androides? eh? lo sabes? ¿por qué los has destruido?
Diego: porque ya no te hacen falta, creaste los androides para que te sirvieran como sustitutas con tus clientes, pero es una tontería cuando tú misma en carne y hueso puedes seguir atendiéndoles, después de todo, tú nunca has dejado de ser una prostituta Azucena, yo solo me he estado engañando a mí mismo todo el tiempo.
Diego se disponía a salir de los laboratorios por las escaleras de la entrada secreta del armario de su cuarto, pero... Azucena le llamó.
Azucena: Diego por favor, ¿de verdad quieres que lo nuestro terminé de esta forma?
Diego se giró hacia ella.
Diego: no, pero tú me estás obligando a ello.
Azucena: no eso no es así. Vale, lo admito, debí decirle que no a Alfonso, pero ahora ya está hecho, no puedo cambiarlo. Pero por favor Diego, no cortes nuestra relación, por favor no lo hagas, Diego mírame a los ojos, mírame, y dime que ya no sientes nada por mí.
Azucena se acercó a Diego y le besó.
Azucena: te acuerdas Diego? tú fuiste el primero que creíste que tú y yo podíamos estar juntos, tú fuiste el primero que me dijiste que había magia entre nosotros cada vez que nos besábamos, ¿sientes todavía esa magia? la sientes?
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